Menú

Los socavones de Zapatero

El caos que está inundando la Ciudad Condal estos días, con la suspensión de la circulación de los trenes de cercanías, ha colocado al Gobierno de frente a la verdadera situación: su evidente ineptitud en la gestión de los problemas cotidianos.

0

El presidente del Gobierno se las prometía muy felices. Pensaba que podría ponerse una medalla electoral en vísperas de las elecciones generales con la inauguración de los trenes de alta velocidad a Valladolid, Málaga y Barcelona el próximo mes de diciembre. Uno de sus habituales golpes de efecto, que se ha venido estrepitosamente abajo. El caos que está inundando la Ciudad Condal estos días, con la suspensión de la circulación de los trenes de cercanías, ha colocado al Gobierno de frente a la verdadera situación: su evidente ineptitud en la gestión de los problemas cotidianos de los españoles.

El caos es tan extremo que el propio Rodríguez Zapatero ha pedido comparecer en el Congreso de los Diputados ante el evidente desastre que se ha convertido la Ciudad Condal por la incapacidad de su Ejecutivo para encauzar los lógicos problemas que surgen en cualquier obra de infraestructuras de este calibre. Zapatero, ante la que se le venía encima, ha decidido acudir a informar para intentar parar así la avalancha de críticas que provenía incluso de sus amiguetes parlamentarios. El presidente del Gobierno ciertamente se ha visto sobrepasado por las circunstancias y por su falta de capacidad de reacción. Además, en esta ocasión se ha pillado los dedos, puesto que se comprometió públicamente a que las obras del AVE entre Madrid y Barcelona estuvieran terminadas en una fecha concreta.

Es evidente que el Gobierno es consciente de que esos plazos no se van a cumplir y ya han comenzado a preparar el terreno. La vicepresidenta De la Vega, la ministra Álvarez y el secretario de Organización Blanco han lanzando el mensaje: la fecha de finalización de las obras no es lo importante, sino que se haga correctamente. Es más, han recurrido a lo de siempre: además de las constructoras, la culpa es del Partido Popular y de los gobiernos de José María Aznar. Es el único argumento que saben utilizar junto al Prestige y a la guerra de Irak cuando las cosas les salen mal, algo que, dicho sea de paso, sucede con muchísima frecuencia. Es un argumento que todavía podría colar al inicio de una legislatura, pero nunca al final. Echar las culpas de unos socavones y de una mala gestión de las obras de las nuevas infraestructuras a los gobiernos de Aznar casi cuatro años después de que los populares dejaran el Gobierno es un argumento que, además de torpe, es inútil puesto que ya no se lo cree nadie.

Los socavones del AVE de Barcelona se han convertido en el vivo ejemplo de este final de la legislatura Zapatero. Son tantos los jardines en los que se ha metido, tantos los frentes abiertos, tantas las heridas que ha provocado que le están surgiendo socavones políticos en cada esquina. Son el resultado lógico de una gestión lastimosa, una política sectaria y una actitud displicente. Zapatero va a tener un final de legislatura verdaderamente dramático. Un final que se va a convertir en un auténtico socavón.

En Sociedad

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios