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Otro incendio de Magdalena

Nadie acorraló al Gobierno con el siniestro del avión de Spanair, pero ha sido la ministra, con las irregularidades de las filtraciones ilegales, la que parece empeñada una y otra vez en convertirse en el centro de la polémica y objetivo de las críticas

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No se puede ser más torpe. Es imposible hacer las cosas peor. La de Fomento es la ministra con peor fama de todo el Gobierno y, atendiendo a los hechos, no cabe duda de que todo lo que se dice de ella es merecido. ¡Qué espectáculo ha montado con los informes secretos de la comisión de investigación del accidente de Barajas! Filtraciones a los medios amigos de documentos, datos y hasta vídeos. Un auténtico escándalo sin precedentes en la aviación civil internacional. Es todo tan turbio y tan tosco, son tantas las ilegalidades que se están cometiendo qué sólo se entiende en caso de que el Gobierno quiera ocultar algo.

Ciertamente ha llamado la atención que la ministra de Fomento haya estado siempre a la defensiva en las comparecencias sobre este accidente. Desde al primera en el Congreso hasta la absoluta totalidad de sus declaraciones posteriores. Siempre quitándose de en medio, sin argumentos ni consistencia. La ministra Álvarez ha generado desconfianza y desconcierto, abriendo todas las hipótesis cuando nadie había convertido el accidente de Barajas en un elemento de ataque político. Nadie acorraló al Gobierno con el siniestro del avión de Spanair, pero ha sido la ministra, con las irregularidades de las filtraciones ilegales, la que parece empeñada una y otra vez en convertirse en el centro de la polémica y objetivo de las críticas.

Estas filtraciones desde Fomento y las negligencias desde el Ministerio del Interior han provocado que ya no se vayan a respetar los trabajos de la comisión de investigación como ha sucedido hasta ahora en estos casos. Existe una costumbre internacional intocable por la que este tipo de comisiones independientes trabajan desde la discreción y el sigilo más absoluto. Entre otras cosas porque esas condiciones son indispensables para su eficacia. Pero a Álvarez estas normas que se respetan en el mundo entero no parecen importarle. Por su irresponsabilidad la Comisión ha sido absolutamente dinamitada y ahora habrá que ver qué ocurre. Pero, en todo caso, Álvarez ha conseguido que las especulaciones se disparen, con toda la razón del mundo.

¿Y ahora qué? El PP ha pedido la comparecencia inmediata de Álvarez y ha recordado que en un país normal la ministra se tendría que ir a su casa. Ha quedado en evidencia, desde su departamento se ha actuado de forma irracional, cuando no ilegal, y por lo tanto su situación es difícilmente sostenible. Zapatero tiene un verdadero fuego interno, en el que se puede quemar y de qué manera. Álvarez le ha provocado un escándalo ella solita que podría costarle el Ministerio. Sería lo mínimo. Aunque, después de mantenerla tras mostrar su total y completa incapacidad con el AVE de Barcelona, dudamos de que Zapatero sepa cumplir con esos mínimos.

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