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Zapatero no cuenta

Nadie cuenta con Zapatero: lo tienen de espaldas a la pared. Parece que no interesa a nadie y que no importa lo más mínimo. Zapatero es sin más, un elemento decorativo en la política internacional.

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Hasta la fecha, sabíamos que Rodríguez Zapatero despreciaba la política exterior. Sin embargo, ahora que la crisis arrecia y que la amenaza de recesión se ha convertido en una realidad, el presidente del Gobierno ha echado mano de esa política exterior que tanto había marginado. Ha pasado de no salir de La Moncloa a recorrer medio mundo: Estambul, Nueva York, El Salvador, San Petesburgo, Pekín, Oriente Medio y lo que haga falta. Parece un adolescente que se ha dado cuenta del poco tiempo que tiene para recorrer cualquier rincón del planeta. Lo que ocurre es que se olvida de un detalle: la política exterior no se construye mediante constantes viajes, es algo más serio.

Durante cuatro años, Zapatero no ha parado de alardear de que su falta de conexión con el presidente Bush era un problema del mandatario norteamericano; ahora, cuatro años después, la realidad ha confirmado que el problema era muy diferente. Ninguno de los dos candidatos a las elecciones presidenciales en los Estados Unidos han mostrado entusiasmos especiales con Zapatero. Sólo Obama ha revelado un cierto interés en el presidente del Gobierno, pero desde luego no parece que España se encuentre entre sus prioridades internacionales.

Pero, sobre todo, Estados Unidos no es el único frente abierto en política internacional. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, no ha convocado al jefe del Ejecutivo español en París con los colegas comunitarios más importantes para abordar la crisis económica internacional. Es decir, Rodríguez Zapatero se ha salido del entorno internacional (probablemente no ha llegado a estar nunca) y, lo que es peor, por culpa de su negligencia también ha sido expulsada España. El reciente viaje del presidente a Nueva York, sus alardeos financieros y sus recientes afirmaciones sobre un regreso a la Guerra Fría de la mano de McCain, son un motivo de mofa internacional.

Nadie cuenta con Zapatero: lo tienen de espaldas a la pared. Parece que no interesa a nadie y que no importa lo más mínimo. Zapatero es sin más, un elemento decorativo en la política internacional. Un despropósito que la diplomacia española tardará muchos años en arreglar.

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