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Zapatero se agarra al gol de Torres

Como quien bebe sin parar para olvidar las penas, el presidente ha optado por alabar la gesta de la selección nacional para intentar hacernos olvidar el desastre de la realidad política y económica de España.

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El triunfo de España frente a Alemania en la Eurocopa es un éxito histórico y muy merecido. España ha arrasado en Europa, lo que ha producido un lógico ambiente de alegría entre los españoles. Pero lo que no es de recibo es el uso político que el Gobierno ha hecho y está haciendo de este triunfo deportivo. El presidente del Ejecutivo no ha hecho otra cosa desde la victoria que hablar y hablar de fútbol, de España y de que ha sido bajo su mandato cuando se ha logrado este triunfo, como si él fuese el primer artífice del éxito. Zapatero ha procurado aparecer en primer plano con la selección nacional de fútbol, labor en la que ha recibido la inestimable ayuda de la televisión de Prisa, capitalizando al máximo el triunfo en esta Eurocopa.

¿Soberbia? ¿Búsqueda de protagonismo? Es posible, pero seguramente la razón principal por la que el Gobierno ha intentado apropiarse de este éxito ha sido la de tapar la realidad de España. Inmersos en una grave crisis económica, en pleno proceso de imposición de un modelo de Estado rupturista, con un Gobierno coqueteando permanentemente con los nacionalistas, Zapatero se ha apuntado al fútbol para amortiguar la realidad de las cosas.

Como quien bebe sin parar para olvidar las penas, el presidente ha optado por alabar la gesta de la selección nacional para intentar hacernos olvidar el desastre de la realidad política y económica de España. Pero Zapatero ha sido incapaz de hablar de la Nación española, limitándose a decir que una victoria como la de Viena hace "país" y que en todo caso no va contra la diversidad. Un auténtico laberinto dialéctico de difícil explicación, imposible comprensión y nula justificación. Vamos, la costumbre.

La forma en que el presidente del Gobierno se agarra al gol de Torres es una muestra clara de la pobreza de sus políticas, de su incapacidad para gestionar eficazmente los asuntos que sí le atañen. Zapatero se niega a aceptar la realidad y evita hablar de una crisis cuya existencia resulta evidente al resto de los españoles. Su obsesión se ha convertido en ganar tiempo. No se sabe para qué, de modo que no se puede calcular hasta cuándo va a mantener esta actitud frívola y superficial, inerte e infantil, inmóvil y prepotente.

Estamos en una mera huida de la realidad. Zapatero intenta ganar tiempo, y se contenta con agarrarse al gol de Torres, pero eso no arreglará la crisis económica; simplemente prolonga la agonía, mantiene los interrogantes sobre nuestro futuro y agrava una situación que el Gobierno se niega a aceptar. La España de la Eurocopa es un éxito que Zapatero está utilizando como trinchera para escapar de la dura realidad. Y eso al final lo pagaremos todos los españoles. Al contado.

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