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Ingolf Günter Krumm

El paro que no para

“Se podrá juzgar el éxito de este gobierno, en la medida en que seamos capaces de reducir el desempleo a 3,5 millones”, declaró Gerhard Schröder después de la victoria de su coalición socialdemócrata-verde sobre la CDU en las elecciones generales de 1998. Tomando su palabra, este gobierno ha fracasado por no haber sido capaz de reducir el desempleo a la ambiciosa cifra prometida. Por el contrario, el paro se situó en casi 4 millones al final del año 2001, como informó el diario alemán Financial Times Deutschland, marcando una de las cifras más altas en toda la historia de la Bundesrepublik.

La evolución histórica se caracteriza por una subida continua del desempleo. Mientras el promedio de la tasa de paro se situó en los años 60 en el 0,83 %, alcanzó en los 70 el 2,83 %, en los 80 el 6,75 % y logró en los años 90, con un 9 %, una cifra parecida a la actual, que es de 9,5 % para toda Alemania.

Entre el abanico de comentaristas, no faltan quienes opinan que esta cifra es subestimada y el desempleo es realmente mayor. Ellos traen a colación una serie de argumentos, como por ejemplo que la estadística está maquillada por no incluir el trabajo a tiempo parcial y trabajadores que realmente no trabajan, sino que reducen sus cuentas de su jornada laboral.

De mayor rigor sin embargo es un estudio que llega justamente a la conclusión contraria: el paro en Alemania está sobrestimado. Este resultado se basa en un informe del Instituto de Encuestas, Infas, en Bonn, que constató que casi la tercera parte de los parados (1,1 millones de personas) no está realmente buscando un nuevo empleo. La causa no es el “escaqueo” o la pereza, sino una legislación social sin sentido. Según este informe, el 15% de ellos se dan de alta en la oficina de empleo sólo para franquear la distancia temporal que les separa de la jubilación. El 5% ya tiene un contrato laboral, y hasta comenzar en su nuevo empleo viven de los subsidios estatales. El 2% sólo busca, con una actividad muy reducida, un nuevo trabajo y un 7% quiere asegurar a su familia los derechos a la asistencia publica (por ejemplo jóvenes mayores de 18 años de edad que se dan de alta para asegurar a sus padres el subsidio familiar por hijos).

La campaña que lleva a cabo el INEM alemán bajo el lema “50 más —ellos son los que pueden“, para reactivar a los mayores y para luchar contra la escasez de trabajadores especializados no tendrá éxito, lo cual no sorprenderá a nadie si se tiene en cuenta que la media del subsidio por desempleo es de aprox. 1.700 Euros y que casi todas de las personas mayores de 50 años ya tienen pagada su casa y disponen además de ingresos de capital.

El estudio confirma de nuevo que el estado crea el problema que pretende solucionar. Ante el hecho de que el presupuesto para asuntos sociales forme una parte considerable del gasto público, se pueden imaginar los altos costes de oportunidad que este desgaste conlleva para la sociedad.

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