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Ingolf Günter Krumm

"Oportuna" subida de impuestos

A lo largo de la historia humana, los gobernantes siempre han sabido tomar los conflictos bélicos como pretexto para cualquier subida de la presión fiscal sobre sus ciudadanos. En Alemania, el último ejemplo de ello lo tenemos en la decisión del consejo federal de ministros, que pretende financiar la lucha antiterrorista con la subida de impuestos, del 15% al 16% en el caso de los seguros y 40 Pfennig más (35 Ptas. aprox.) por paquete en el caso del tabaco. Con esta medida, el ministro de Hacienda, Hans Eichel, calcula recaudar un total de 3.000 millones de marcos (258.000 millones de pesetas). Ambos impuestos son exclusivamente federales, por lo que su aprobación no depende de los Länder en la cámara alta.

Según el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung el catálogo de medidas del gobierno para reforzar la protección civil contra posibles atentados comprende, en un primer borrador, el aumento del cuerpo policial en las fronteras, la formación y equipamiento de un comando especial dependiente del ministerio de Defensa y la creación de un centro coordinador de dichos proyectos. La decisión última sobre el destino del dinero recaudado se tomará en la última sesión de la comisión presupuestaria, a finales de noviembre.

Los partidos de la oposición, CDU y FDP, han criticado duramente la decisión del gobierno. La presidenta de la CDU, Angela Merkel, habló de una medida poco oportuna a la vista de la, más bien débil, coyuntura económica. El presidente del grupo parlamentario de la CDU, Merz, exigió la reducción de los gastos sociales para financiar el paquete antiterrorista, en lugar de subir los impuestos sobre el consumo. Por su parte, Guido Westerwelle del FDP, se mostró indignado por la manera en que el gobierno ha llevado a cabo esta decisión; la mayoría de los parlamentarios se enteraron a través de los medios de comunicación en la tarde del pasado miércoles, después de haber estado toda la mañana en el parlamento tratando las posibles consecuencias de los atentados de EEUU sin que el gobierno mencionase ni una sola palabra sobre los costes de las medidas contra el terrorismo. Westerwelle ve en esto “una ofensa al parlamento”, que demuestra “la inexistente capacidad del gobierno en el ámbito financiero”.

Debido a que los ingresos previstos representan sólo el 0,6 % del presupuesto total del estado federal, queda por contestar la pregunta: ¿por qué no ha sido posible financiar las medidas contra el terrorismo a través de reagrupaciones dentro del presupuesto? A la vista de la posibilidad – como afirmaron los liberales – de recaudar el doble de la cantidad prevista por Eichel, y del hecho ya confirmado de que esta subida de impuestos se mantendrá más allá del año 2002, la única repuesta coherente es que se ha aprovechado el momento oportuno, subiendo la presión fiscal para financiar, aparte del paquete antiterrorismo, gastos del estado muy a menudo cuestionables. Podemos esperar impacientemente cuáles serán las respuestas del ministro Eichel en el debate de proyecto de ley, que tendrá lugar el próximo viernes en el parlamento alemán.

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