Menú
Irwin M. Stelzer

El equipo económico de Bush

El nombramiento de Glenn Hubbard para presidir el Consejo de Asesores Económicos del Presidente completa el equipo económico de la nueva administración y nos indica cuáles serán las políticas impositivas y comerciales, como también la manera de encarar futuras crisis. Habrá, desde luego, forcejeos para ganarse el oído presidencial. Pero probablemente surgirá un acuerdo general que acompañado del estímulo que el presidente Bush le da al debate de ideas evitará las acostumbradas puñaladas por la espalda que suceden cuando no existe una clara línea de mando.

Aunque Bush quiere restaurar la antigua importancia del Consejo de Asesores Económicos, no hay duda de que Hubbard está por debajo de Larry Lindsey, asistente del presidente en política económica y director del Consejo Nacional de Economía. Pero Lindsey y Hubbard piensan igual en los asuntos importantes. Lindsey, quien hizo sus estudios de postgrado en Harvard y fue miembro de la junta de gobernadores de la Reserva Federal, es un economista de libre mercado que duda de la conveniencia de intervenir no sólo en los mercados de servicios internos, como telefonía y electricidad, sino en el mercado internacional de divisas.

Hubbard, quien también hizo sus estudios de postgrado en Harvard, comparte la misma manera de pensar. Además, es un experto en política impositiva y se hizo famoso por sus ataques a estudios que pretendían demostrar que la desigualdad en Estados Unidos es alta y creciente. Aquellos que pretendan ampliar el estado de beneficencia no encontrarán ningún apoyo en Hubbard. Es, además, un declarado economista de la oferta, habiendo defendido siempre los recortes a las tasas de impuestos marginales para así aumentar los incentivos al trabajo, al ahorro y a la inversión.

También tenemos a Robert Zoellick, nuevo representante comercial de Estados Unidos y miembro del gabinete con rango de embajador. Igual que Lindsey y Hubbard, Zoellick estudió en Harvard, habiendo obtenido títulos en la Escuela de Leyes y en la Escuela Kennedy de Gobierno. Al igual que sus colegas, él prefiere dejar las decisiones económicas en manos del mercado y no pasarlas a manos de los ministros. Por ello está empeñado en derrumbar las barreras al intercambio comercial y no le hará caso a quienes quieren corregir el déficit comercial interviniendo en el mercado cambiario.

Otro miembro importante del equipo es Gary Edson, un empresario inversionista que trabajó en el gobierno de Bush padre como asistente al representante comercial. Su nombramiento para el nuevo cargo de asesor económico internacional de la Casa Blanca es quizá la mayor sorpresa del equipo económico. Edson se graduó de las universidades de Chicago y Stanford, por lo que nadie duda de su entrenamiento en las virtudes del libre mercado. Edson estará a la cabeza de un grupo de seis economistas cuya responsabilidad será la política económica internacional y la coordinación de respuestas a crisis financieras extranjeras. Pero Lindsey, Hubbard, Zoellick y, sin duda, el secretario del Tesoro Paul O’Neill ponen en duda la eficacia de las llamadas intervenciones en las crisis financieras internacionales, prefiriendo que los países en crisis sufran las consecuencias de sus malas políticas, en lugar de arriesgar lo que los economistas llaman “riesgo moral”, la seguridad que organismos multilaterales y otros países acudirán a rescatar malas inversiones.

Edson se enfrentará a un problema interesante, porque trabaja en la oficina de Seguridad Nacional dirigida por Condolezza Rice, hasta hace poco de la Hoover Institution, y dependerá también de Lindsey.

Este equipo de política económica es sólo la punta del iceberg. El presidente Bush adelanta el proceso de nombramientos en las agencias reguladoras, personas que tendrán también gran influencia en el diseño de la política económica del gobierno. La Comisión Federal de Comunicaciones está ahora bajo la dirección de Michael Powell, hijo de Colin Powell, el cual tiene instrucciones para reducir la excesiva intromisión gubernamental en los medios de comunicación durante el gobierno de Clinton. Las reglas limitando la propiedad en diferentes medios y el número de estaciones de televisión permitidas a una sola empresa van a ser revisadas, lo mismo que los intentos de influir en el contenido de la programación.

Por otra parte, Charles James, quien reemplazó al enemigo de Microsoft –Joel Klein– en la dirección de la división Antimonopolios, es menos probable que se embarque en casos similares a los de su predecesor, aunque no habrá mayores cambios.

Con el pasar del tiempo veremos el definido sesgo de este equipo en favor de las soluciones de mercado, a pesar de que no disminuirán las presiones de miles de grupos de interés por un poco de ayuda aquí y algunas restricciones allá en contra de sus competidores. Pronto comprenderán el famoso dicho de Tony Blair: “Gobernar es mucho más difícil que hacer campaña electoral”.

© AIPE

Irwin M. Stelzer es, desde Washington, columnista del Sunday Times de Londres y de la revista Weekly Standard.

En Opinión

    0
    comentarios