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Irwin M. Stelzer

Frente a su segundo mandato

Bush promete reducir el déficit fiscal a la mitad, para ello tiene pensado reducir –o al menos no aumentar– el gasto público en agricultura, transporte, investigaciones científicas y programas contra la pobreza

El presidente George W. Bush piensa instrumentar un programa radical de gobierno en su segundo período, apostando a que cuenta con suficiente capital político para ganarles la pelea a miembros reacios de su propio partido y a la virulenta oposición del Partido Demócrata.
 
Después de todo, fue reelecto después de un primer mandato donde revolucionó el papel del gobierno federal en la educación, logró una rebaja de impuestos que evitó una fuerte recesión, declaró la guerra al terrorismo e introdujo un extraordinariamente costoso programa de medicinas para los ancianos que significa la mayor expansión del estado de bienestar desde la presidencia de Lyndon B. Johnson.
 
Después de Irak, la mayor preocupación del presidente Bush son asuntos económicos: la caída del dólar, el aumento del déficit comercial, el sistema de pensiones del Seguro Social que el presidente insiste que está en “crisis”, un sistema impositivo que denomina como “arcaico”, tasas de interés que tienden a aumentar y el precio del petróleo que puede llegar a 60 dólares por barril.
 
Bush promete reducir el déficit fiscal a la mitad, para ello tiene pensado reducir –o al menos no aumentar– el gasto público en agricultura, transporte, investigaciones científicas y programas contra la pobreza. Bush no irá de nuevo a elecciones, pero los congresistas sí.
 
Además está el déficit de la balanza comercial que ha seguido aumentando aun con la caída del dólar. Si sigue creciendo el déficit comercial, podría comenzar una corrida del dólar, lo que obligaría a aumentar las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
 
Entonces, ¿por qué sonreía tanto el presidente en las festividades del comienzo de su segundo período? En parte porque cree que aquellos que lo menospreciaron están ahora repitiendo el mismo error. En parte porque se siente bien haciendo lo que cree que debe hacer, sin importarle mucho la reacción de los demás. Y en parte porque la economía de la nación marcha bastante bien.
 
Las ventas de Navidad aumentaron un impresionante 5,7% sobre el año anterior. Las empresas incrementarán este año sus inversiones de capital, el mercado de bienes raíces sigue prosperando y la presión inflacionaria sigue baja.
 
Según Goldman Sachs, las compras de maquinarias y demás bienes de capital aumentarán 8% en 2005 y el sector servicio está en plena expansión. Los empleos aumentaron en 2, 23 millones el año pasado, el mayor aumento desde 1999, lo cual ha fomentado la confianza de los consumidores. Más viviendas fueron construidas en 2004 que en cualquier otro año desde 1978 y esa tendencia continúa en el nuevo año. La caída del dólar está fomentando la exportación de bienes, mientras que la nueva inversión extranjera supera ampliamente el déficit comercial. En noviembre, el flujo positivo de inversiones extranjeras fue más de 81 mil millones de dólares, o sea más de 20 mil millones de dólares por encima del déficit comercial.
 
En cuanto a inflación, una continuación de pequeños aumentos de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal junto con la ausencia de inflación en los salarios mantendrá frenado los aumentos de precios.
 
Se trata de una situación general bastante buena para el comienzo de un segundo mandato presidencial.
 
© AIPE
 
Irwin M. Stelser es Director de Estudios de Política Económica en el Instituto Hudson

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