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La desigualdad de Z

Menos demagogia barata y peligrosa, menos cuotas y más igualdad real.

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Es bien sabido que Zapatero miente hasta cuando desmiente. También que, como norma, para saber por dónde van los tiros, hay que escucharle y predecir lo contrario. ¿Que no habrá trasvase del Ebro mientras él sea presidente? En el primer Consejo de Ministros de su nuevo Gobierno, doble caldo de trasvase. Porque no contentos con retomar el mismo que hace cuatro años derogó tirando incluso a la basura su financiación, insultan a los españoles cuando llaman "conducción" a la obra y además se paga con cargo a los Presupuestos. Otro tanto ocurre con lo que Zapatero consideró en su toma de posesión como la principal seña de identidad de su Ejecutivo para esta legislatura: la paridad para hacer "pedagogía social". Y claro está, en esa misma primera reunión ministerial del pasado viernes en el Palacio de La Moncloa se designó a los secretarios de Estado de los respectivos ministerios con una paridad clamorosa: 70 por ciento más de hombres que de mujeres.

Ya en 2004, la pose de las ocho voguenus en el pórtico monclovita con diván y manta de piel incluidos, inició la senda de la trampa igualitaria. Sólo para la foto y pare usted de contar ya que únicamente se nombró a tres mujeres de un total de 19 secretarías de Estado: Leire Pajín, de Cooperación Internacional; Consuelo Rumí, de Inmigración y Emigración; y Amparo Valcarce, de Seguridad Social, Familia y Discapacidad. A mitad de legislatura se sumó Trinidad Jiménez, como secretaria de Estado para Iberoamérica, creada de nuevo cuño por Zapatero en septiembre del 2006. Pero si la falsa paridad de Zapatero es una burda mentira en el segundo nivel del poder, en el tercero resulta hilarante y una auténtica tomadura de pelo de la igualdad socialista a granel. Hace cuatro años hubo sólo una mujer secretaria general entre sus 18 homónimos. Se trata precisamente de la de Igualdad, Soledad Murillo, una de las principales promotoras del ministerio de Ídem recién creado por el presidente, que la ha premiado poniéndola de patitas en la calle.

Zapatero presume de igualdad y carece del más elemental sentido de la dignidad utilizando el engaño y la mentira sin pudor alguno. Impone al prójimo la paridad que él mismo incumple de manera desvergonzada. Promovió la aprobación en marzo de 2007 la ley de Igualdad que obliga a los partidos a presentar listas paritarias y fuerza a las empresas con más de más de 250 trabajadores a la paridad en los Consejos de Administración. Resultado, ni su Gobierno en los nombramientos de sus altos cargos con sólo 10 mujeres de los 27 secretarios de Estado, ni la recién nombrada Mesa del Congreso –en la sólo tres de sus nueve miembros son féminas–, hay el menor asomo de paridad. Eso sí, para la mujer de cuota, ilustre representante de esta nueva casta de tacones machistas y de la progresía de la trampa como arma para la "pedagogía social", con Zeta a la cabeza, criticar a una ministra es promover el maltrato a las mujeres. Menos demagogia barata y peligrosa, menos cuotas y más igualdad real.

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