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Cuestión de confianza

Resulta interesante resaltar ciertas percepciones del mercado, como es el caso de los analistas financieros de BNP Paribas los cuales verían un gobierno minoritario del PP apoyado por UPyD como un buen resultado desde la óptica de la confianza.

Jaime de Piniés
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Con el diferencial de Italia por encima de los 550 puntos básicos (pbs), lo que supone una tasa de rentabilidad de los bonos a 10 años por encima del 7%, Italia ya ha entrado en la zona de rescate. España con un diferencial por encima de los 400 pbs le sigue de cerca pero de momento el mercado parece apreciar una creciente diferencia entre estos dos grandes países de la periferia europea.

Quizás sea decisivo el que todas las encuestas apuntan a que el PSOE tiene sus días contados en el Gobierno Español y de la misma forma, los titubeos de Berlusconi y la fecha incierta de su despedida comprometen el destino de su país.

Evidentemente el cambio de un gestor de gobierno no es condición suficiente para restablecer la confianza en los mercados, pero sí parece una condición necesaria. Ni Papandreu en Grecia, ni Berlusconi en Italia, ni Rodríguez Zapatero-Rubalcaba en España inspiran confianza y los mercados saben cómo presionar para conseguir lo que quieren: cordura y racionalidad económica.

Apremia un cambio político en España el próximo 20 N y resulta interesante resaltar ciertas percepciones del mercado, como es el caso, por ejemplo, de los analistas financieros de BNP Paribas los cuales verían un gobierno minoritario del Partido Popular apoyado por UPyD como un buen resultado desde la óptica de la confianza, ya que implicaría que no habría ningún peaje nacionalista y además por ser UPyD el partido que más ha profundizado en la eliminación del despilfarro rampante en el sector público español.

No obstante, el momento actual es extremadamente delicado. No olvidemos que el que dio la puntilla al Sistema Monetario Europeo, el precursor de la actual Unión Europea Monetaria, fue precisamente Italia, y para ser más exacto, la negativa del entonces todo poderoso Bundesbank de seguir financiando el déficit público de aquel país. Ojalá se imponga la cordura entre todos los socios europeos y no se impongan divisiones artificiales como la Europa de las dos velocidades donde, con toda probabilidad, España no entraría. Para defendernos de este nefasto resultado, hace falta que España vuelva a tener voz en Europa y para esto es absolutamente necesario un cambio de Gobierno.

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