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Javier Arias Borque

El porquero del chavismo contra el héroe de Amurrio

Errejón ha intentado sembrar dudas sobre la honorabilidad de un hombre que se jugó la vida para defender la democracia y la libertad en nuestro país.

Javier Arias Borque
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Errejón ha intentado sembrar dudas sobre la honorabilidad de un hombre que se jugó la vida para defender la democracia y la libertad en nuestro país.
Santiago Abascal Escuza. | David Alonso Rincón

El fervor de los mítines saca lo mejor y lo peor de todos los políticos. Un hecho que se acrecienta de forma exponencial cuando se acercan unas elecciones y muchos de ellos tienen en juego su propio plato de lentejas. Es el momento de las mejores propuestas para conseguir el ansiado bien común. Pero también para las declaraciones más miserables que pueden pasar por la mente del aspirante de turno o de su asesor menos lúcido.

En las últimas semanas estamos asistiendo a una auténtica cascada de perlas que muchos políticos desearán no haber pronunciado jamás. De ello se dan cuenta o a las pocas horas de decirlo o cuando el éxtasis electoral se ha desplomado y toca analizar los resultados con frialdad. Otros, por ausencia de catadura moral o por su escasa destreza intelectual, ni siquiera serán nunca conscientes de la burrada de tonelada métrica que han soltado de su boca.

En este último grupo tenemos que colocar a Iñigo Errejón. Ese candidato de aspecto imberbe que nació de la alta traición al líder de Podemos y que hace unos días se lamentaba en un programa de máxima audiencia de que ese matrimonio que es dueño y señor (o señoro, que dicen ahora algunas corrientes de la izquierda) del partido morado no le había invitado en el último año a darse un baño en la piscina de la mansión.

El candidato de Más País, el que quieren vendernos como un moderado, pero que puño en alto gritaba "Chávez vive, la lucha sigue" al poco de morir el sátrapa bolivariano, o que se comportaba como el porquero del chavismo diciendo que el régimen había enriquecido de tal manera a los venezolanos que pasaban horas haciendo colas delante de comercios desabastecidos porque tenían mucho dinero para comprar, ha atacado en las últimas horas a quien no debía.

"Dejen (en alusión a Vox) de intentar enfrentar a la gente trabajadora, tenga el apellido que tenga y, si quiere recordar la letra A, recuerde a Abascal padre, que cobró dos millones de pesetas del PP según los papeles de Bárcenas..." Un ataque al líder de Vox a través de su padre, fallecido tras una larga enfermedad en julio de 2017, y que fue un héroe de la democracia, como muchos concejales de PP y PSOE que dieron la cara en el País Vasco y Navarra durante los años de terror de ETA.

Santiago Abascal Escuza o Abascal padre, hombre afable y de trato cercano, estuvo en el centro de la diana durante décadas, y no desfalleció pese a que fue perseguido con ahínco por los del hacha y la serpiente. Tuvo que vivir la mayor parte de su vida con escolta, para que un tiro en la nuca no se la robase, viendo dianas con su nombre por casi toda Álava, incluso en el lomo de los caballos con los que tanto disfrutaba en su tiempo libre.

Dueño de una tienda de ropa en Amurrio, un pequeño pueblo del alavés Valle de Ayala, pidió ayuda al PP para poder reconstruirla después de uno de los habituales ataques con cócteles molotov de los cachorros de ETA. El PP le dio dos millones de pesetas (12.000 euros). El dinero lo sacó Bárcenas de la caja B del partido. Abascal Escuza nunca sospechó que el dinero no era del todo legal, y así se lo dijo al juez Ruz. Y éste le creyó, como no podía ser de otra forma, y le mandó para su casa.

Errejón ha intentado sembrar dudas sobre la honorabilidad de un hombre que se jugó la vida para defender la democracia y la libertad en nuestro país. Un hombre que dio la cara mientras el pequeño Errejón crecía en una familia acomodada -su padre era alto cargo de la Administración del Estado- y disfrutaba de unas libertades de las que Abascal Escuza carecía, rodeado de escoltas, precisamente para que el pequeño Errejón las pudiese disfrutar.

El candidato de Más País tiene toda la libertad y puede que también legitimidad para atacar el proyecto político que lidera Santiago Abascal Conde. Tiene toda la libertad para criticar y censurar todos y cada uno de los postulados de Vox. Y puede, incluso, que muchos de ellos con buena parte de razón. Pero no tiene legitimidad alguna para intentar enfangar la figura de uno de los muchos héroes que defendieron la libertad y la democracia en España contra ETA durante décadas.

El gran problema de Errejón es que no cree en la democracia. Él es más de otro tipo de regímenes políticos... Y es, precisamente por eso, por lo que nunca será consciente de su burrada dialéctica y de que un ataque así contra Abascal Escuza o cualquier otro héroe de la democracia española es un ataque directo a las libertades que disfrutamos todos los ciudadanos.

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