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Mayor Zaragoza ataca de nuevo

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Tras dejar la UNESCO, Federico Mayor se ha montado una fundación, Cultura de Paz la ha llamado. Desde ella está dispuesto a seguir difundiendo el confuso ideario que le llevó y le mantuvo largos años al frente de ese organismo, en el que cristalizan burocráticamente algunas de las ideas más nefastas y prestigiosas de la actualidad.

Con su fundación bajo el brazo, el ilustre cesante que no para se ha montado en Madrid un encuentro internacional de lo suyo, la cultura de paz. Éramos pocos y llegó Mayor Zaragoza. Se sospecha que para montarse el tingladillo ha contado con la generosa e incondicional colaboración de Gustavo Villapalos, para quien la consejería madrileña es un corsé en su bien probada dimensión expansiva, aristocrática y cosmopolita -recuérdese el episodio iraquí en compañía de Almeida.

El panel de invitados no puede ser más explícito y sugerente de la mercancía con la que trafica Mayor Zaragoza: Danielle Mitterrand, Rigoberta Menchú, Pérez Esquivel, Pérez de Cuéllar, Butros Ghali, Mario Soares, ¡Felipe González!, Juan Antonio Ardanza, una ex presidenta de Islandia y dos más de España. Todos ellos (se echa en falta a Baltasar Garzón y al Club de Roma, entre otros), y algunos más de menor relieve, pero no por ello menos sospechosos de padecer también esa patología de nuestro tiempo que es el socio-aristo-cosmopolitismo, se proponen impulsar lo que llaman cuatro nuevos contratos (social, cultural, medioambiental y moral) que se plasmarán en una declaración de Madrid.

A la vista de los ponentes, es de temer lo que va a ocurrir en la Universidad Rey Juan Carlos. Si no fueran tan previsibles, las sandeces que allí se van a decir serían de antología. Carlos Rodríguez Braun ya tiene tema para su próxima "tontería económica de la semana", aunque necesitará más espacio del habitual.

Se espera con especial temor la aportación de ese ramillete de notables al tema de la paz en el País Vasco. ¿Conseguirán los invitados más sensatos que las bobadas de este malhadado encuentro mayorzaragozano no nos hagan lamentar el patrocinio de la Comunidad de Madrid y la real presencia? Conociendo la sinvergonzonería y falta de pudor de algunos invitados, lo peor parece inevitable.

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