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Jeremy Slater

Europeos, a trabajar

Soplan vientos diferentes en un continente que ha gozado de largas vacaciones y horarios cortos de trabajo por casi 30 años. Ahora se está exigiendo que la gente trabaje más, a menudo sin aumento de salario. Pero los líderes sindicales, lejos de amenazar con huelgas, aceptan el cambio.
 
Sorprendentemente, las razones que los sindicatos dan al aceptar más horas de trabajo a la semana son las mismas que daban cuando exigían trabajar menos tiempo: que mejorará la productividad y, por lo tanto, las oportunidades de empleo. Este cambio de actitud no se puede relacionar directamente con la expansión de la Unión Europea y el hecho que los empleos pueden desplazarse a Europa del Este. Esa amenaza existe desde hace años.
 
Probablemente tiene que ver con cuatro largos años de recesión económica en los tres países donde esto está ocurriendo: Alemania, Francia y Bélgica. En esas tres naciones el desempleo se ha mantenido en alrededor de 10% por casi 20 años. El otro lado de la moneda es que la productividad, que solía ser más alta que la de Estados Unidos, viene decayendo desde mediados de los años 90. La alta productividad permitía un alto nivel de vida y mucho tiempo libre, a pesar de que para aquellos que no lograban conseguir empleo las leyes laborales se lo hacían aún más difícil.
 
Con la caída de las tasas de crecimiento y de productividad, la miseria se ha difundido. Una encuesta reciente reveló que casi una cuarta parte de los belgas tienen dificultad en pagar sus cuentas y una de las razones es el alto desempleo. Según un informe del gobierno de Bélgica, sólo 60 de cada 100 belgas que pueden trabajar tienen empleo. El promedio para la Unión Europea es de 64%.
 
El presidente francés Jacques Chirac anunció que el experimento del anterior gobierno socialista de semanas de trabajo de 35 horas no creó más empleo y que muchos están en peor situación porque no pueden trabajar horas extras. En Alemania, la mayoría de la población todavía cree que una semana de trabajo de menos horas crea más empleos, pero los políticos ya no lo creen así. La llamada Agenda 2010 de Gerhard Schröder argumenta que más horas de trabajo a la semana aumentaría el rendimiento alemán.
 
Los trabajadores de Siemens parecen estar de acuerdo y su sindicato ha aceptado aumentar de 35 a 40 las horas laborales de la semana, a la vez que renunciaron a los pagos extras de Navidades y del verano. La razón fue la amenaza de mudar 2 mil puestos de la división de teléfonos celulares a Hungría. Sin embargo, los empleados de Mercedes Benz fueron a la huelga al no aceptar la eliminación de descansos de 5 minutos cada hora, aun cuando signifique que muden la fábrica a otra parte.
 
Los gobiernos de Francia y Alemania tendrán que continuar las reformas si quieren crecer y reducir el desempleo. El recién nombrado ministro de Finanzas de Francia, Nicolas Sarkozy, está empeñado en instrumentar cambios para así ganar apoyo para su campaña presidencial en 2007. Schroeder también quiere acelerar las reformas para que la economía haya mejorado para las elecciones de 2006.
 

No hay duda que los políticos europeos tendrán que trabajar sobre tiempo para dar marcha atrás en políticas económicas equivocadas de las décadas recientes.

© AIPE

Jeremy Slater es analista de Tech Central Station

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