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Llegó el momento

Si los guillotinados por Rajoy están convencidos de que se ha consumado el segundo fraguetazo, quizá haya llegado el momento de dejar de lamerse las heridas, de ponerse manos a la obra y, sobre todo, de no ofrecer más cuellos desnudos a cambio de nada.

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Pues sí, al final lo tuvimos que decir, señor Aznar: usted nunca nos perdonará lo que nos hizo. El segundo fraguetazo de Janli se ha consumado ante su pasividad e indiferencia. Y la cosa va rápida. Ya ni tan siquiera importa que Ruiz reniegue de la derecha en las mismísimas páginas de El País, porque, a las pocas horas, se nos hace saber desde El Mundo que Alberto aventaja a Rajoy en diez puntos como candidato a la Moncloa. No, ya no comemos lo mismo. Ya no nos hieren las mismas armas, señor Aznar.

El fraguetazo 2.0 es un hecho consumado, como lo es el fortalecimiento de la figura de Rosa Díez, muy peligrosa para el imaginario liberal conservador, porque crea la ilusión de una alternativa-refugio o, al menos, de un Pepito Grillo, cuando, en realidad, no es más que un sustituto de esa estrella enana blanca llamada Izquierda Unida. Porque, como no se cansan de repetir en Casa Janli, "con una participación lo suficientemente alta y con un voto a IU lo suficientemente bajo, el PSOE siempre ganará unas elecciones generales, haga lo que haga el PP". Con una IU en proceso de extinción, los subidones o bajones electorales de Rosa Díez serán los que regulen quién encabeza el Turno. En otras palabras, que el segundo fraguetazo tiene ya su seguro de vida por si a Albertito le da por cortar el cordón umbilical cuando llegue a la Moncloa.

Quienes seguimos creyendo en España, y no en el proyecto de taifas manejadas por Rabat y París según la coyuntura, debemos poner todas las energías en crear un partido nuevo, liberal conservador, cuyo principal objetivo sea la regeneración de España y la voladura del Turno Pacífico. En el PP, por su parte, podrán seguir leyendo análisis sobre el fetichismo de la mercancía. Unas lecturas que parecen haber inspirado e iluminado a los estrategas de Génova. ¿Tiene el voto una voluntad independiente a la de quien lo emite?, se preguntan los guachimanes de las esencias turnopacíficas. Controlemos el proceso de producción del voto y esa autonomía desaparecerá, les contestaría Marx. Y en ello están. Por eso, para los que no nos resignamos a esa mimetización con el PSOE, es ahora o nunca. Y si los guillotinados por Rajoy están convencidos de que se ha consumado el segundo fraguetazo de Janli, quizá haya llegado el momento de dejar de lamerse las heridas, de ponerse manos a la obra y, sobre todo, de no ofrecer más cuellos desnudos a cambio de nada.

El capital moral acumulado por gran parte del Partido Popular vasco es combustible más que suficiente para poner en marcha la nave y dejar atrás a los chiquilicuatreros del voto liberal conservador. Con la búsqueda de la verdad del 11-M como eje central y con la tarea diaria de desenlazar la maraña del Turno Pacífico como estrategia básica, el nuevo partido debe estar dispuesto a convertirse en objetivo directo del tinglado ése llamado ETA. El proyecto, además, debe seducir a los Vidal-Quadras, Mayor Oreja, San Gil y otras personalidades que siempre han demostrado fidelidad a quienes han depositado su confianza en ellos. Y ya sólo faltaría encontrar un San Benito para capitanear la nave, quien, desde el más desnudo de los ejemplos, ore y labore. Y, si puede ser, dado que estamos todos un poco maleados por tantas decepciones, que mime a los votantes un tiempo, como si fuera Murakami:

– ¿Por qué me miras tan fijamente? – me preguntaba.
– Porque eres bonita – respondía yo.
– Eres la primera persona que me lo dice.
– Es que soy el único que lo sabe.

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