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Perro del hortelano postmoderno

Quizá Esperanza Aguirre, cuando habla de ideas, en realidad está exigiendo que el partido opte por una línea ideológica definida, lo que, en lenguaje común, significaría que los socialdemócratas de Gallardón se marchen al PSOE o inicien su propia aventura

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España es un Saturno que se devora a sí mismo. Con un PSOE autoexcluido de los valores de la democracia liberal, los restos del naufragio ya sólo se expresan a través de un Partido Popular dividido en dos corrientes: la socialdemocracia y el liberalismo. Precisamente lo que sucede en cualquier país occidental, pero, en nuestro caso, en el ámbito de un único partido, que es, para más inri, el de la oposición.

La esquizofrenia y desesperación que produce el bipartidismo en el seno del partido de la oposición sólo puede llevar a explosiones de consecuencias desastrosas si no se abre una vía. Quizá los estrategas de Ferraz sean todavía más geniales de lo que sospechamos. Quizá la promoción de Mediapro haya servido para llevar a Prisa más cerca todavía de la socialdemocracia de Gallardón. De esta forma, la surrealidad de la política española quedaría perfectamente estratificada: un PSOE a lo PRI, indiscutible en su reinado, y una oposición de la oposición, formada por el partido socialdemócrata y el partido liberal. Se trata de un guión perfectamente elaborado. La socialdemocracia pepera, con el apoyo de una Prisa presuntamente enfrentada al Gobierno, se acaba imponiendo y se le ceden cuatro u ocho años del Turno Pacífico, recibidos como agua de mayo por sus sufridos votantes.

Para los titiriteros de este Saturno tullido, lo más importante en estos momentos es amplificar al máximo la voz de quienes claman por un cambio en el PP. Debidamente criminalizados por el imaginario frentepopulista, se les asocia a Esperanza Aguirre y se prepara, así, al votante socialista para que Gallardón y su partido socialdemócrata del PP sean vistos como un mal menor cuando llegue el cambio del Turno Pacífico. Como contraste doloroso y nada casual, las genuflexiones al estilo Breda de Rajoy durante el debate de investidura reciben el cariño y el aplauso descarado en las horas 25. Todo muy dual.

Quizá Esperanza Aguirre, cuando habla de ideas, en realidad está exigiendo que el partido opte por una línea ideológica definida, lo que, en lenguaje común, significaría que los socialdemócratas de Gallardón se marchen al PSOE o inicien su propia aventura político-mediática. Todo un reto también para Mariano Rajoy, quien, tras asumir con templanza el papel de máquina de perder elecciones, afronta ahora el rol de perro del hortelano postmoderno.

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