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John Stossel

La culpabilidad de los blancos no ayuda a los negros

"El verdadero problema es la irresponsabilidad de los negros", que ha dado lugar a las altas tasas de analfabetismo y abandono escolar que limitan su progreso. "El racismo ronda el puesto 18 en la lista de problemas que afronta el norteamericano negro".

John Stossel
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Las denuncias de racismo dominan el debate mediático sobre la disparidad del éxito entre blancos y negros en América. El comediante Chris Rock captura el sentir imperante entre ambas razas al decir a su audiencia blanca, “¡Ninguno de vosotros se cambiaría por mí y soy rico! ¡Así de bueno es ser blanco!"

Un autor blanco, Tim Wise, recibe el aplauso de los estudiantes de campus norteamericanos por hablar sobre "los privilegios de los blancos”. El mensaje de Wise tiene mucha demanda; tiene 80 conferencias al año. Cuando grabamos una aparición en el Skidmore College, estudiantes de todas las razas lo elogiaron como “elocuente”, “fenomenal” y “muy acertado”.

Pero entre algunos intelectuales negros ha emergido una nueva perspectiva, que coloca el racismo y “los privilegios de los blancos” a la cola de la lista de los problemas de los negros estadounidenses. El último libro de Shelby Steele, "Culpabilidad blanca", argumenta que los blancos no ayudan en nada a los negros haciendo grandes aspavientos con los privilegios de los blancos.

“Crecí durante la segregación”, dijo Steele durante mi entrevista con él. “De modo que sé lo que es realmente el racismo. Fui a una escuela segregada. No debo a nadie mi conocimiento del racismo, que es uno de los motivos por los que digo que los privilegios de los blancos no son ningún problema”.

Steele afirma que "el verdadero problema es la irresponsabilidad de los negros", que ha dado lugar a las altas tasas de analfabetismo y abandono escolar que limitan su progreso. "El racismo ronda el puesto 18 en la lista de problemas que afronta el norteamericano negro", dice.

Steele dice que hay demasiados blancos y negros atascados en un discurso antiguo, como si todavía estuviéramos en 1950. Y cree que hay motivos cuestionables por ambas partes para esto: "Si hacemos un gran debate sobre cuáles son los privilegios de los blancos, nunca tenemos que mirar lo que hacen realmente los negros. Y la responsabilidad de los negros. ¿Cómo estamos contribuyendo a nuestros propios problemas? ¿Cómo estamos retrasando nuestra posición? ¿Por qué nuestros hijos no lo hacen mejor en el colegio?"

La preocupación de los blancos con su culpabilidad y con compensaciones como la discriminación positiva es en realidad una forma sutil de racismo. Steele dice. “Una de las que cosas más claras sobre los privilegios de los blancos y toda esa argumentación en favor de la diversidad que simula ser compensatoria, es que dan ventaja a los blancos. Dan a entender que los blancos saben resolver los problemas [de los negros]. El problema con eso es que refuerzas la supremacía blanca una y otra vez. Y la dependencia de los negros.”

Steele afirma que cuando los negros hacen del racismo su centro de atención, se hunden en el victimismo destructivo y sabotean sus propias posibilidades de mejora. “El privilegio del hombre blanco es una idea poco sincera”, dice. En realidad, hoy “existe el privilegio de la minoría”.

"Si soy un estudiante negro de instituto hoy, existen instituciones americanas blancas, universidades, abalanzándose sobre mí para ofrecerme oportunidades. Casi toda institución dispone de un comité de diversidad. Cada club de campo dispone hoy de un comité de diversidad. Me han solicitado que ingrese en tantos clubs que no sabría decirte cuántos. Existe un ansia en esta sociedad por hacer lo correcto racialmente, por no ser racista. Y me siento bastante privilegiado por ello. Ni siquiera tengo que buscar oportunidades, en muchos casos ellas vienen a mí”, añade.

Pero existe racismo en Estados Unidos. En ABC News he emitido vídeos con cámara oculta que mostraban a dependientas que vigilaban a los clientes negros, taxistas que pasaban de largo ante clientes negros para recoger a blancos, caseros que mentían a los negros sobre habitaciones vacías y patronos que favorecen nombres que suenan a blanco. De modo que, ¿no deben los blancos compensaciones a los negros por eso y por las injusticias pasadas?

Steele responde: “Nos debéis una sociedad justa. No hay mucho que podáis hacer más allá de eso. No hay nada que podáis hacer para arreglarme la vida. Soy yo quien tiene que hacerlo”. “El hecho es”, añade, “que en Estados Unidos teníamos una situación que no era justa. Ahora todo está mucho mejor. Pero no podremos lograr nada a menos que asumamos que la responsabilidad de llegar ahí por nosotros mismos”.

Tiene buenos argumentos. El racismo existe, pero no es toda la historia.

© Creators Syndicate, Inc.

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