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Jorge Martínez Fernández

La paradoja de Zapatero

La paradoja de Zapatero es sencilla en su definición pero oscura en su coste real: Ha logrado que España tenga un pasado impredecible y un futuro predecible

A lo largo de la historia ha habido políticos capaces de establecer diferentes marcas que no han sido jamás batidas y permanecen en lo que podríamos denominar el Libro Guinness de la Política.
 
Aspectos como la longevidad, el porcentaje de votos o el número de reelecciones suelen ser potestad de los dictadores al igual que los actos genocidas; basta con observar la figura de Fidel Castro para darse cuenta de las numerosas marcas que atesora en su poblada barba.
 
En los regímenes democráticos las marcas suelen ser, afortunadamente, de otra índole; aunque se han dado casos de competitividad para alcanzar la cima de dirigentes corruptos, de cambios de partido o, en menor riesgo, de promesas incumplidas, marca esta a la que se suman a lo largo de la historia varios dirigentes a cada cual menos cualificado.
 
En España desde la recientemente finiquitada, o mejor dicho exterminada, transición democrática los diferentes gobernantes nacionales o autonómicos han elaborado un capítulo aparte en ese imaginario Libro Guinness de la Política. Pero si alguien se merece entrar en él con letras de oro es el actual presidente del Gobierno, que en un año y medio ha logrado establecer una marca difícil de batir: Establecer la primer paradoja imposible en la historia de la política y hacerla posible o, al menos intentar, que su paradoja sea una realidad para lo que cuenta con el inestimable apoyo de los corifeos mediáticos y los “intelectuales” de bachillerato asentados en la política nacionalista.
 
La paradoja de Zapatero es sencilla en su definición pero oscura en su coste real: Ha logrado que España tenga un pasado impredecible y un futuro predecible.
 
Un logro que es el fruto de una gestión basada en una incultura indolente y una
mentalidad primitiva que confunde el progresismo con el revanchismo. Su máxima pretensión es que los españoles desconozcamos nuestro pasado, que nos olvidemos del espíritu de la transición y del afán de consenso de un pueblo que reclamaba la unidad y la paz; su objetivo es reescribir la historia y devolver a España al inicio de una cruenta guerra incivil, para iniciar desde ahí su andadura hacia los objetivos ensalzados a raíz de la revolución del 34 y que nunca llegaron a ser una realidad.
 
Quiere vivir la historia soñada por él desde el desprecio a la dictadura franquista, pero desde el odio del retroceso y el olvido de lo que el año 1978 supuso para España.
Ese pasado impredecible se torna en un futuro predecible en la paradoja de Zapatero, en un futuro donde los hechos políticos se orientan a la ruptura de España, a la supresión del concepto de Nación y hacia un sistema político donde las minorías se consolidan como mayorías de decisión y donde España desaparece oculta tras una sonrisa aterradora y un discurso repleto de falsedades.

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