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Cómo atemorizar al mercado desde Washington

Ninguna forma de populismo ha creado prosperidad en ninguna nación. El de Obama y sus cantos de sirena para contentar al incauto y al técnico, tampoco van a servir de nada.

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La derrota de Massachusetts ha supuesto un duro golpe para Obama, que lo ha forzado a cambiar de estrategia. Se ha lanzado al populismo abiertamente. La Casa Blanca se ha preguntado, ¿qué es lo que odia más el americano medio? Probablemente el Gobierno (o burócrata de Washington). Evidentemente, Obama no hará nada contra su Gobierno, quiere expandirlo, no contraerlo. La Casa Blanca pasa a la siguiente alternativa. La segunda bestia negra del americano medio es, sin duda, los banqueros. Todo el mundo los odia. En realidad, la medida era hasta previsible.

Tras un año de matrimonio perfecto con la banca, ahora Obama trata a los banqueros de terroristas. Las consecuencias han sido el hundimiento de la bolsa. Cada intervención de Obama ha sido un nuevo batacazo para el mercado. En Estados Unidos, un porcentaje importante de ciudadanos tiene sus ahorros en bolsa de forma directa (un 63% según Gallup) o indirecta. Generalmente, siempre que el mercado de renta variable ha tenido duras sacudidas por temas políticos, acababa saliendo el presidente del país sacando hierro al asunto. El actual presidente de Estados Unidos ha hecho todo contrario. La nueva regulación bancaria se podría haber hecho sin causar ningún terremoto. Simplemente ofreciendo un diálogo abierto y pausado en lugar de dar gritos. Algo así habría restado impacto popular, pero habría sido menos dañino para todos.

Tenemos un Obama que antes de ser elegido presidente hablaba de diplomacia, paz, sentido común y entendimiento. Sólo le ha faltado un año para sacarse la máscara e incumplir todas sus promesas. Sigue en Irak, Guantánamo está igual que hace un año, lejos de extender la paz se ha metido con toda la artillería en Afganistán, el paro sigue castigando al país y su reforma de la seguridad social no se hará (lo de Massachusetts ha hecho inviable el ya descafeinado modelo que quedaba).

Algunos analistas han visto con buenos ojos la nueva regulación bancaria del presidente. Concretamente, el punto que forzará a los bancos a no tomar dinero de la Reserva Federal ni de sus clientes para el trading propio. Sería volver a la época anterior a 1999 rescatando la Ley Glass-Steagall. ¿Qué arreglaría la situación? Nada, los hechos inmediatos sólo han servido para desestabilizar el mercado a corto y medio plazo creando incertidumbre y miedo. Ha generado alarmismo sólo para ganar votos.

De todos los problemas monetarios y financieros que hay en Estados Unidos, éste se encuentra al final de la cola. Es el chocolate del loro. ¿Dejarán de existir lo ciclos con la nueva ley si se aprueba? ¿Se convertirá el dólar en una moneda fuerte con un respaldo sano? ¿Se amplía el libre mercado? Tajantemente, no.

El lobby bancario en Estados Unidos es muy fuerte. A veces, los bancos actúan como partidos políticos emitiendo comunicados, en entrevistas, presionando al mercado, etc. ¿Cree que Wall Street se dejará manosear sin pedir alguna compensación? Hace un año en Europa se hablaba repetidamente de regular profundamente los hedge funds. No se ha hecho nada. En España los políticos dicen pretender cambiar la fiscalidad de las SICAVs continuamente. Tampoco se ha hecho nada. Eso sí, con la nueva fiscalidad sobre los productos de ahorro han dejado "crujida" a la clase media. Por definición, el Gobierno siempre es fuerte con el débil, y débil con el fuerte. Obama va a compensar a Wall Street de una forma u otra. De hecho, ellos le financiaron.

Sobre la nueva regulación bancaria falta ver cómo serán los detalles. Es lo más importante de todo. Muy probablemente, el Gobierno obligue a la banca de inversión a partirse y acabe instaurando un impuesto bancario, pero el matrimonio Estado-Gran Empresa (Capitalismo de Estado o economía del fascismo) seguirá intacto, como siempre.

El problema real no está en la forma de operar de las grandes instituciones. Ni en que sean demasiado grandes. Las empresas de comunicaciones americanas también son enormes y no son un peligro por esta razón. El gran problema actual, y que ha sido el mismo que ha causado la crisis, es que el Gobierno omnipotente ha convertido al mercado en un soviet. Ya no sólo con la manipulación de la creación de dinero. Cada vez hay más quejas de inversores privados que piden explicaciones de las supuestas manipulaciones de la Reserva Federal en el futuro del Mini del S&P. ¿La nueva ley contra la especulación también afectará al banco central americano? Bueno, de hecho ya está operando en la ilegalidad con el Plunge Protection Team (aquí llamada "mano de dios"). ¿Nos hemos de creer a alguien así? ¿Realmente hay alguien aún tan iluso como para pensar que la Reserva Federal y Gobierno actúan por el bien común en lugar de satisfacer únicamente sus propios intereses?

No existen apaños para solventar las recurrentes crisis de este Capitalismo de Estado. Abolición de los bancos centrales, libre concurrencia de monedas privadas y eliminación del curso forzoso de moneda la "nacional". Es una drástica solución, pero es que las medidas pragmáticas de los políticos nos han llevado a una hecatombe económica aún más dramática. Ninguna forma de populismo ha creado prosperidad en ninguna nación. El de Obama y sus cantos de sirena para contentar al incauto y al técnico, tampoco van a servir de nada. El mercado no pude depender de cómo se levante el burócrata de turno o de cómo evolucione su índice de popularidad. El mercado necesita reglas claras y un sistema económico sano. Todo lo contrario a lo que tenemos ahora mismo.
Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

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