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El odio de Evo arruinará a Bolivia

Los votantes de Morales acusan a Repsol, y a cualquier empresa extranjera, de explotarlos, especialmente a los indígenas. Pero Repsol ha invertido en Bolivia más de 1.000 millones de dólares entre 1997 y 2005, una forma muy peculiar de "explotación".

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La izquierda, especialmente la más visceral y violenta contra occidente, está idolatrando la figura de Evo Morales. Su visión es que Morales es el Mesías, el gran redentor de la gente en un país donde gobernaba supuestamente el "neoliberalismo". La realidad es que Morales no es más que otro falso profeta inspirado en el odio irracional y en ese dogmatismo que tanto daño ha hecho ya en el pasado en Latinoamérica y Europa.

Uno de los casos más ejemplares ha sido la campaña de acoso y derribo contra Repsol. En una visita que realizó a España en septiembre del año pasado, el entonces candidato a la presidencia de Bolivia manifestó estar dolido con Repsol YPF por estar apoyando a su contrincante Jorge Tuto Quiroga. Según Morales, Repsol había financiado parte de la campaña de Quiroga, hecho que negó la empresa, aunque no parece haber convencido a Morales. Morales lo tiene claro, el que no está con él está en su contra y, por lo tanto, ha de ser castigado.

Morales también siente un profundo odio a todo lo que huela a iniciativa privada y libertad individual. Los votantes de Morales acusan a Repsol, y a cualquier empresa extranjera, de explotarlos, especialmente a los indígenas. La acusación es sorprendente teniendo en cuenta que Repsol ha invertido en Bolivia más de 1.000 millones de dólares entre 1997 y 2005, sin duda, una forma muy peculiar de "explotación". Otra cuestión que alimenta el odio irracional de Morales es que la empresa española gestiona casi el 25% de las reservas de hidrocarburos del país y que en el año 2004, por ejemplo, obtuvo unos beneficios netos de 845 millones de euros. Es decir, acusa a Repsol de hacer lo que los propios bolivianos han sido incapaces conseguir en tantos años: convertir los recursos del país en riqueza real, dar un atisbo de prosperidad al país y a su gente dejando gran parte de dinero (¿español?) en empresas de marketing bolivianas, staff del país, y contribuyendo al sustento de miles de empleos. Y además al más puro estilo capitalista: sin coacciones, sin violencia y de forma contractual. ¡Qué diferentes son las medidas de Morales, que pretende conseguir "riqueza" mediante la manipulación de la ley, los juicios y la represión!

El odio a la libertad e iniciativa privada también lo vemos en los ídolos de Morales, principalmente Fidel Castro, que olvidando los asesinatos del dictador y la continua represión contra la libertad trata a Cuba de democracia ejemplar quedando en una notable evidencia ante los medios de comunicación (vea el video).

Demasiados son los ejemplos que se pueden citar del odio de Morales hacia la humanidad. Pero aún así, los true believers de la izquierda y defensores del pensamiento único seguirán proclamando banderas que no son más que una máscara para ocultar el odio que sienten hacia la libertad. Una de esas máscaras fue el objetivo proclamado por Morales en su época preelectoral: "construir una nación plebeya". ¡Qué bonito! Pero, desgraciadamente, eso sólo encubre una vuelta al dirigismo más retrógrado y a un autarquismo que convertirá a Bolivia en una auténtica nación arruinada y más resentida.

Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

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