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Verdades sobre el empleo que el Gobierno oculta

Mientras nos dicen que laboralmente estamos como nunca, nuestro salario medio es el mismo que el de 1997, el desempleo juvenil es uno de los más altos de la UE y el Gobierno no hace más que poner impedimentos a los nuevos empresarios con más burocracia.

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El mes pasado el Gobierno dio a conocer uno de los mejores datos sobre la ocupación. En el último año se crearon 688.000 empleos y el desempleo llegó a un nivel que pocos creían posible, el 8,3%. A primera vista parecen buenos datos, pero el escenario no está como para tirar cohetes. El Gobierno ha cumplido su principal misión: quedar bien delante de la prensa, que se lo cree todo sin hacer análisis alguno.

Pese a todos los recursos que ha despilfarrado el Gobierno en asegurar el empleo indefinido, el temporal no ha hecho más que aumentar a lo largo del 2006, casi un 34%: la tasa más alta de la Unión Europea. A esto se suma que las bonificaciones que ha aplicado el Estado a las empresas para los contratos indefinidos tienen fecha de caducidad. Durarán cuatro años, y a partir de ese momento los nuevos empleos fijos van a tener un mayor coste para las empresas, y si España se encuentra en una situación económica poco favorable, tendremos que pagar un precio muy alto por estas estrategias cortoplacistas del Gobierno.

España también tiene una de las tasas de empleo (relación de la población ocupada y total en edad de trabajar) más bajas de la UE: un escalofriante 66%, y lo peor de todo es que apenas se incrementa con el tiempo. Las cosas no mejoran si miramos la comunidad de inmigrantes, cuyo desempleo supera el de los españoles en cuatro puntos. Ahora están en un 12%, según la EPA, tras haberse incrementado más de un 42% en el 2006. Muchos inmigrantes han venido a España a trabajar para labrarse un futuro mejor y se han dado cuenta que lo pueden conseguir trabajando en la economía sumergida y cobrando mientras tanto las prestaciones de turno. Son las leyes paternalistas e irresponsables del gobierno las que causan este tipo de situaciones.

Mientras tanto, el INEM sigue siendo un pozo de ineptitud sin fondo; sólo el 18% de los parados apuntados en él tienen posibilidades de encontrar algún empleo. En la otra cara de la moneda vemos como los colocadores privados de trabajo, las ETTs, son los que dan auténticas soluciones al desempleado dando trabajo al 15% de los inmigrantes e incluso son el salvavidas del Estado, que recurre a ellas para pedirles ayuda.

Como siempre, las palabras de los políticos no tienen nada que ver con la realidad. Mientras nos dicen que laboralmente estamos como nunca, nuestro salario medio es el mismo que el de 1997, el desempleo juvenil es uno de los más altos de la UE y el Gobierno no hace más que poner impedimentos a los nuevos empresarios con más burocracia. España es el cuarto país de la OCDE donde más difícil es abrir un negocio. Con esta situación no es de extrañar que los españoles nos endeudemos día a día para poder tirar adelante sacrificando un ahorro precioso y sufriendo nosotros, no Caldera ni su gabinete, las inevitables consecuencias de su torpeza. El equipo de ZP no tiene estos problemas, sus sueldos les dan para vivir muy bien.

Así como dejaríamos de confiar automáticamente en un gestor que nos hubiese recomendado comprar acciones de Enron en su peor momento, ¿por qué hemos de creernos las promesas y soluciones mágicas del Gobierno aún fallando una vez tras otra? El auténtico problema del mercado laboral en este país es el Gobierno. Si queremos tener un mercado laboral ágil, dinámico y próspero sólo hemos de quitar las manazas de los políticos de nuestros trabajos y asuntos laborales. Sólo entonces tendremos prosperidad, y sin que nadie nos la garantice con leyes que parecen muy bonitas pero que, como comprobamos todos los días, sólo significan pobreza.
Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

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