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José García Domínguez

Bon cop de falç, defensors de la pela

Y todo porque al uno, el deseado del monarca, lo tienen cogido por el Estatut, y al otro, el querido de Camps, bien agarrado por la cláusula ídem.

Leo en la portada de La Vanguardia que el miembro del Comité Federal del Partido Socialista José Montilla Aguilera "se planta ante el PSOE por la financiación". Al parecer, el probo militante Montilla habría advertido a sus iguales que un aplazamiento en el perentorio asunto del parné acarrearía nada menos que "la desafección de Cataluña". Eventualidad harto inquietante, puesto que, de creer al mismo rotativo, la jefa de las Fuerzas Armadas, Carme Chacón, ya habría expresado su adhesión inquebrantable al cornetín de la banda del tres por ciento, con independencia –nunca mejor dicho– de cuál sea la opinión colegiada del Gobierno del Reino de España sobre la cuestión. Recemos, pues, para que la sangre no llegue al río y la fiel Infantería a las órdenes del Tripartito no acabe bombardeando Madrit. Más que nada por no retrasar con ese operativo las obras del muy urgente trasvase del Ebro a Barcelona.

En fin, del motín de Esquilache bañado en Aromas de Montserrat con que nos amenaza el de Iznájar se podría decir cualquier cosa. Todo, salvo que no le asiste algo de razón en su empecinamiento por hacer caja cuanto antes. Y es que quien con nacionalistas se acuesta, desvalijado se levanta. ¿O acaso la Ley Orgánica en vigor que responde por Estatut no ordena de modo inapelable al Gobierno del Estado que, antes del 9 de agosto de 2008, el PSC y Carod determinen los dineritos que han de ver y tocar todas y cada una las diecisiete comunidades autónomas? Bilateralidad se llama la bonita figura. Y por mucho que el tipo íntegro y honesto que no divaga jamás se haya pasado dos años negando la mayor, la verdad de la España confederal es la verdad de esa disposición adicional primera del Estatut, lo diga Agamenón o Su Majestad.

Por lo demás, lo de los amores del Borbón se intuía, lo de las claudicaciones de Zapatero se sabía y lo de las mordidas de Montilla se esperaba. Sin embargo, lo que no cabe en ninguna cabeza medianamente amueblada es lo del gallego y su cuadrilla. ¿Cuándo se había visto, señores míos, a todo un registrador de la propiedad reclamando del Gobierno que viole una norma legal escrita? Porque justamente eso es lo que pretende Rajoy al avalar la pirula de demorar sine die la reforma de la LOFCA. Y todo porque al uno, el deseado del monarca, lo tienen cogido por el Estatut, y al otro, el querido de Camps, bien agarrado por la cláusula ídem.

"Cosas veredes", que dijo el de más allá.

Tertuliano de La Noche de Dieter.

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