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José García Domínguez

Bulgaria capital Valencia

O sea, otra vez la escena del sofá con Zapatero explicándonos en el telediario de las nueve que a Sor Aya le cabe el Estado en la cabeza. O sea, el Ministerio de la Oposición. O sea, PSOE para otros trece años seguidos.

Políticamente inane, ideológicamente inconsistente, estratégicamente errática, sociológicamente autista, moralmente gregaria, estéticamente arcaica, esta derechita de fogueo y plexiglás que tan bien encarnan Rajoy y su corte de becarios cada día que pasa recuerda más a un gran clásico del franquismo civil: aquel tipo del bigotillo, las gafas de concha, el traje gris y la cantinela amenazante del no sabe usted con quién está hablando.

Arquetipo del funcionario de nacimiento que sobrevive mimetizándose con el paisaje, a ese hombrecillo sin atributos lo delataban dos rasgos dominantes en su carácter, sólo en apariencia contradictorios por lo demás: la pose apolítica y el autoritarismo rampante. Y es que él jamás se metía en políticas porque lo suyo era otra cosa. A saber, la eficiencia administrativa, los trienios y el escalafón. De ahí que todo cuanto se saliese de esa sagrada tríada se le antojara justa competencia del Tribunal de Orden Público.

O sea, igualito que este don Mariano, que ya ha conseguido perder dos elecciones seguidas contra Nadie gracias a que también tiene a gala no meterse nunca en líos. Porque lo único importante, recuérdese, es la economía y, sobre todo, que la niña aprenda de una vez el inglés. Lo otro da igual. Así que el que se quiera ir al partido liberal, que se vaya. Y el que crea que Coria del Río no es una realidad nacional, que se largue.

Y al que no le guste que la Cláusula Camps derogue de facto todos los principios doctrinales que hacían del PP algo diferente a esa confederación de taifas locales en que ha devenido el partido socialista, que se dé el piro. Y los cuatro millones de primos que firmaron el papelito contra el Estatut, que se abran. Y el que quiera debatir sobre ideas, valores y principios, que se esfume.

O sea, la gloriosa refundación de Alianza Popular sobre las cenizas de aquel extinto partido liberal-conservador de José María Aznar que aplastara por mayoría absoluta a los socialistas. O sea, otra vez la escena del sofá con Zapatero explicándonos en el telediario de las nueve que a Sor Aya le cabe el Estado en la cabeza. O sea, el Ministerio de la Oposición. O sea, PSOE para otros trece años seguidos. O sea, Bulgaria capital Valencia.

Tertuliano de La Noche de Dieter.

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