Menú

¿Para esto hicimos la Revolución (francesa)?

José García Domínguez

Nada hay en este mundo más ajeno al sentimentalismo místico, irracionalista y romántico, tan caro siempre al catalanismo, que el afán democrático, laico e igualitario que retrata a los genuinos federales. (Volver)
carapalo dijo el día 1 de Julio de 2010 a las 20:56:09:

Brillante es el discurso de Ortega y Gasset que evoca ANS. Alguna vez tenía que acertar ese filósofo.
Y alguna vez tiene que equivocarse D. José Dominguez. Ahora, al referirse al "afan democrático, laico e igualitario que retrata a los genuinos federales" y al emparentar el federalismo con la revolución francesa.
D. José Dominguez confunde la democracia con el liberalismo. Para este último el sujeto, que es el Invididuo -y su Propiedad-, es el todo. Para la democracia, el todo, que es la soberaría nacional-popular, es el sujeto. Como principio organizativo, la democracia tiende hacia la centralización: la república unitaria. El federalismo es, en cambio, un artilugio del arsenal liberal o anarquista. Un anarquista es, básicamente, un liberal cabreado, si bien hay posiciones intermedias, como la del orate Pi i Margall.
El valor esencial de la democracia es la igualdad entre los ciudadanos, que no son átomos individualistas, sino miembros de la Nación política. El valor esecial del liberalismo es la libertad individual...y las de circulación de capitales y mercancías. El liberalismo es la ideología orgánica del empresario capitalista.
La función del liberalismo es destructiva. Por ejemplo, de un Estado unitario. Para ello hay que invocar soberanías "naturales" prexistentes. Entre nosotros, Zapatero, Màs y la Sra. Casas se han investido de poder consituyente para proclamar la nación catalana en base a sus "derechos históricos".
En un caso, el de Norteamérica, el federalismo permitió el paso desde una desintegración confederal a una situación más estable. Pero esto no hubiera podido mantenerse si gracias a Paine no se hubiera introducido la institución presidencial, institución democrática anti-liberal por excelencia: la elección del Presidente de la República por el connjunto de la Nación, constituída en circunscripción única.

alterego dijo el día 1 de Julio de 2010 a las 20:42:48:

Excelente artículo.

Me voy a empezar a creer que tiene razón Pérez-Reverte cuando dice que en España faltó una guillotina.

carapalo dijo el día 1 de Julio de 2010 a las 04:25:48:

Ex-paña es ya un régimen materialmente federal. Y como somos muy originales, se trata de un federalismo asimétrico. Murcia tiene más competencias que un lander alemán y, por supuesto, que un Estado de México o de Argentina, que son repúblicas formalmente federales. Y Cataluña tiene más competencias que la díscola Arizona y, claro está, más que Murcia.
Lo cual significa que Ex-paña se precipita en caida libre hacia una situación confederal. No Estado confederal, entelequia que se deshace entre los dedos, sino Confederación de Estados simbólicamente engarzados por la Zarzuela. En vez de "por el Imperio hacia Dios", pasaremos por una estación parecida a la de la gloriosa monarquía austro-húngara. No es final de trayecto.
Frente a esto hay, en el plano teórico, dos soluciones.
Una es la dictadura militar. Inviable: los jóvenes guardias civiles dicen que eso de "Todo por la Patria" está pasado de moda y los desfiles de la Legión actual paracen cabalgatas de metrosexuales.
La otra es la de los últimos escritos de Engels, dejando de lado las fantasias anarcoides de Marx sobre el Estado-comuna. La solución jacobina de la república democrática centralizada. Como diría Abimail Guzman, entre la situación actual y esa solución habría "océanos de sangre". Pueden las almas fraternales consolarse pensando que no se trataría de una guerra civil, sino de una guerra internacional, entre naciones sin "eficacia jurídica interpretativa".
Todo muy complicado.
Vamos a la implosión en beneficio del euroreich. Y, en el fondo de la nada, quizá comiencen a bullir cosas nuevas.

ANS dijo el día 1 de Julio de 2010 a las 01:35:56:

Un apunte al comentario de José García Domínguez, que viene al pelo. En la noche del 25 al 26 de septiembre de 1931, el gran José Ortega y Gasset efectuaba un discurso en las Cortes Constituyentes. Subrayo lo siguiente: "Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza, es un organismo de pueblos quie retrograda y camina hacia su dispersión...Ni vosotros ni yo estamos en esta fecha seguros de que el pueblo español, que se ha dormido esta noche dueño de una soberanía unida, sabe, sospecha, que al despertarse va a encontrarse su soberanía dispersa. No, eso no...El autonomismo no habla una palabra sobre el problema de soberanía, lo da por supuesto, y reclama para esos poderes secundarios la descentralización mayor posible de funciones políticas y administrativas. El federalismo, en cambio, no supone el Estado, sino que, al revés, aspira a crear un nuevo Estado, con otros Estados preexistentes...propone que Estados independientes y soberanos cedan una porción de su soberanía a un Estado nuevo integral, quedándose ellos con otro trozo de la antigua soberanía que permanece limitando el nuevo Estado recién nacido...". El discurso es brillantísimo, rotundo y contundente. Interesados en el mismo pueden adquirir el libro DISCURSOS POLÍTICOS de José Ortega y Gasset, editados por Alianza Editorial. No tienen desperdicio. El felón de ZP debería leerselos para no hacer más el ridículo y echar a correr.

« 1 »