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José García Domínguez

Se ha colado una charnega en el bar

El idioma de las chachas y de las porteras sigue colándose en el espacio civil para romper la convivencia tras cuarenta años de esfuerzo normalizador.

José García Domínguez
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El idioma de las chachas y de las porteras sigue colándose en el espacio civil para romper la convivencia tras cuarenta años de esfuerzo normalizador.
TV3

Ruidoso alboroto con algún rasgar de vestiduras incluido en el ámbito catalán de comunicación, que es como se refiere a sí misma la nueva prensa local del Movimiento en el País Petit, después de trascender a la opinión pública, siempre gracias a los avispados reporteros del principal telediario de TV3, que una charnega de muy obscena obediencia fonética castellana, cierta Amparo Izquierdo por más señas, se ha colado en un recinto tan sagrado como la cafetería del Parlamento de Cataluña, espacio en el que sirve cafés y refrescos todos los días a los señores diputados. Al parecer, y según la investigación periodística, esa Amparo Izquierdo lleva nada menos que once años perorando en castellano ante los legítimos representantes electos del pueblo catalán. El escándalo, que ya ha alcanzado una dimensión mayúscula en las redes sociales domésticas, donde la perplejidad inicial del público no ha tardado en dar paso a un carrusel de invectivas contra la pasiva negligencia de las autoridades de la Cámara que ha hecho posible semejante irregularidad, se suma a una larga tradición de atentados lingüísticos impunes, en especial dentro del ámbito de los trabajadores de servicios personales cara al público.

Así, pese a las reiteradas denuncias en la prensa alertando de que el idioma de las chachas y de las porteras sigue colándose en el espacio civil para romper la convivencia tras cuarenta años de esfuerzo normalizador, los casos se repiten con exasperante frecuencia. Ese enésimo incidente ha hecho recordar a muchos la provocación de que fuera víctima Carod Rovira cuando, siendo vicepresidente de la Generalitat, tuvo que dirigirse en idioma galo a una camarera de origen sudamericano que mostraba signos inequívocos de no entender lo que en claro y perfecto catalán le estaba ordenando la por entonces segunda autoridad de Cataluña. A la descarada inmigrante se le había preguntado por parte de Carod, tal como recogieron al día siguiente las crónicas del altercado, si se debía pedir la consumición en la barra o si, por el contrario, procedía esperar a que tomasen nota en la mesa. Pero nada. Ella como si oyese llover. “Parlez-vous français?”, le dejó caer entonces y con fina ironía el líder de la Esquerra. Pregunta que la camarera sudamericana tampoco entendió ni pudo contestar. Indignado, Carod tuvo que terminar abandonando el restaurante. Y es que, como se ha dicho, llueve sobre mojado.

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