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José Manuel Puertas

El Barça mantiene la iniciativa ante el cambio de plan del Real Madrid

El Barça reedita el título de la Copa del Rey tras un partido que el Real Madrid llevó a un plano enormemente físico.

El Barça reedita el título de la Copa del Rey tras un partido que el Real Madrid llevó a un plano enormemente físico.
Nikola Mirotic (centro) anota entre la defensa del Real Madrid. | acb Photo/Mariano Pozo

Hay veces que no queda otra que variar el plan. Algo así debió pensar Pablo Laso ante la evidente superioridad mostrada por el Barça sobre su Real Madrid en el último encuentro entre ambos en la Euroliga, que confirmaba una clara tendencia desde la llegada de Sarunas Jasikevicius al banquillo culé.

Quizá por ello el vitoriano apostó por llevar la contienda en la final de la Copa del Rey de baloncesto (qué bonito ver a reventar el Palacio de los Deportes de Granada, por cierto) a uno de los planos más físicos que se le recuerda contra los azulgrana. No hace tanto, era el Barça de Pesic el que apostaba por convertir cada ataque blanco en un dolor de muelas ante la evidente superioridad del Madrid en lo que a talento se refiere. Ahora, se diría que la tendencia se ha invertido. Que el Madrid asume sus problemas en la creación en el juego exterior y fía mucho más sus opciones a su poderío interior y la demolición de la construcción catalana. El quinteto con el que arrancó Laso el encuentro ya mostró sus intenciones: Abalde-Taylor-Deck-Yabusele-Poirier, con el reto de evitar a toda costa un escenario como el sonrojante 4-24 con el que empezó la última cita en la Euroliga. De hecho, lo visto fue radicalmente opuesto: el Barça tardó cuatro minutos en meter su primera canasta. Dos después, los blancos ganaban 19-3. Lanzados, con un tapón descomunal de Poirier al potente Exum como punta de lanza ante un Barça desbordado. Los de Jasikevicius firmaron 17 ataques en el primer cuarto en los que solo anotaron una canasta en juego. Fallaron 10 lanzamientos, cometieron 4 pérdidas y solo en dos ocasiones lograron al menos ir al tiro libre. La propuesta estaba lanzada...y el Barça acabó aceptándola a tiempo.

No fue el partido más vistoso de nuestras vidas. De hecho, tras el fantástico espectáculo de acierto y alto ritmo de juego que dieron Barça y UCAM Murcia en su semifinal en la previa, el duelo por el título bien podría ser calificado como droga dura, si no fuera porque la emoción lo puede tapar todo en ocasiones. El Barça tardó diez minutos en igualar la prestación defensiva del Madrid, pero a partir del segundo cuarto y, pese al paupérrimo 29-18 en el intermedio, todo cambió. Los azulgranas, pese a firmar la anotación más baja que uno le recuerde al descanso, ya estaban en el partido. Solo 11 abajo. Gloria para los ojos culés, visto lo visto.

Lo de Granada fue lo que los futboleros llamarían un partido de pierna fuerte. Duro, intenso, sin regalar nada. Ni una canasta fácil. Con un listón arbitral permisivo con ese listón físico pero ecuánime. Ninguno debería quejarse de lo colegiados, por tanto. Y en esos duelos de fuego físico cruzado, suele ocurrir que si el equipo con más talento mira a la cara la intensidad de su rival, tiene más opciones de ganar. Por eso el Barça reeditó su título copero. Porque hoy, tiene más calidad. A Mirotic, MVP con trofeo, productivo a tiempo completo, martillo pilón. Y a Jokubaitis, MVP en la sombra. Una diamante en bruto con 21 años en el DNI y 35 en la sangre, con la templanza del mejor tirador para ajusticiar desde el perímetro y una potencia de piernas y una calidad exquisitas para desbordar por la izquierda una y otra vez. 9 puntos consecutivos del lituano empezaron a hacer a los de Laso hincar la rodilla.

Con todo, el Madrid vendió muy cara su derrota, al fin. Hay cosas que cuesta explicar por las leyes de la física. Como la bandeja que, aparentemente a placer, falló Gabriel Deck tras desbordar a Mirotic, y que hubiera puesto el empate a 20 segundos del final. Quién sabe qué hubiera pasado si la lógica se hubiera cumplido en esa acción.

La Copa deja consecuencias. El Madrid tiene recursos para cambiar de plan y complicarle la vida al Barça, aunque estos ya no pasen siempre por ser mejor en ataque. En Granada tiró al palo. Los catalanes tienen jugadores mas decisivos cuando llega la hora de la verdad. Más calidad, con lo caro que el kilo de eso se vende en el mercado. Su reto es ser aún más consistentes (en la Copa han encajado parciales importantes en los tres partidos). En la ciudad de Alhambra golpearon los últimos e igualaron a uno los títulos de la temporada.

Bendita esta lucha entre dos equipos gigantes y dos cerebros magistrales de los banquillos. Bendita la Copa del Rey, de nuevo con público. Que ambientazo en Granada, ciudad perfecta para el torneo. Qué bonito es el baloncesto, demonios.

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