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José Manuel Puertas

Rudy Fernández y Víctor Claver lideran la exibición defensiva de España ante Serbia

La exhibición defensiva española para tumbar a Serbia enseña que España está para más cosas de las mostradas hasta el momento en la Copa del Mundo.

José Manuel Puertas
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La exhibición defensiva española para tumbar a Serbia enseña que España está para más cosas de las mostradas hasta el momento en la Copa del Mundo.
Serbia se estrelló ante la defensa española | FIBA

En condiciones normales, el arsenal de Serbia debería ser sencillamente inabordable para esta España de la que Sergio Scariolo se encarga de recordar, cada cierto tiempo, que está "muy lejos del talento ofensivo que tuvo no hace tanto". Jugador por jugador, libra por libra en argot boxístico, la diferencia entre ambas plantillas es notoria. Esto es así y no debe obviarse. Como también lo es entre Estados Unidos y Turquía y los otomanos regalaron a los de Popovich un triunfo que tenían más que encarrilado.

No hace tanto, España estaba cinco abajo ante Irán a cuatro minutos del final. Parecía imposible pensar en un triunfo tan solvente como el obtenido este domingo ante el equipo 'plavi'. Serbia, acostumbrada a vivir con holgura por encima de los cien puntos, se encontró enfrente un campo minado en la defensa española, capaz de dejar a los de Djordjevic en apenas 69 tantos. Una gesta descomunal ante un equipo con el talento por castigo y en el que solo esa máquina de generar baloncesto llamada Bogdan Bogdanovic no pareció un jugador empequeñecido. La victoria ante Italia 48 horas antes fue ese triunfo necesario para soltar la mochila de piedras en el camino a los cuartos de final y jugar con escasa presión ante el favorito ex yugoslavo.

El entramado en la retaguardia española fue para enmarcar. "No tuvimos respuesta ante sus cambios defensivos", reconoció Djordjevic tras el juego. Y es la realidad. A partir del segundo cuarto, Serbia resultó un equipo desconocido. Además, el irregular tiro exterior español encontró algunos aciertos más que oportunos y eso puso nerviosos a los balcánicos, que pincharon en hueso ante uno de sus grandes retos: saber ir por detrás en el marcador, algo a lo que no acostumbran. Nikola Jokic, desesperado, demostró falta de madurez en baloncesto FIBA, y su eliminación fue el principio del fin. Su entrenador en rueda de prensa hablaría de la "reacción estúpida de nuestro mejor jugador", sin nombrarle. Aviso a navegantes, pues Djordjevic no se casa con nadie, tampoco con la estrella de la NBA.

El esfuerzo colectivo español resulto ímprobo, en ese baloncesto menos vistoso pero imprescindible para competir, especialmente cuando eres inferior en calidad. Las alternativas defensivas se contaron por decenas, ya en emparejamientos individuales o zonales. Hasta una apuesta por Marc Gasol y Willy Hernangómez en cancha, lo que había descartado radicalmente Sergio Scariolo a pregunta de esRadio en la preparación. Todo para sorprender a Serbia. Y por encima de todo, dos figuras colosales: Rudy Fernández y Víctor Claver. El primero, maestro de la defensa del lado débil, con la intuición por montera, probablemente el mejor defensor exterior de Europa cuando está bien físicamente. El valenciano, tantas veces vilipendiado, demostró ser pieza trascendental. Anuló a Nemanja Bjeliça, el jugador llamado a equilibrar el juego interior rival, plagado de 'cincos' de elite pero algo más corto de ala-pívots capaces de abrir el campo. Claver le desarboló y eso terminó de desubicar a los de Djordjevic. Además, el del Barça se fue a los 14 puntos, 7 rebotes, 3 robos de balón y 2 tapones, acaso en su mejor partido con la elástica nacional, en la que lleva años siendo pieza clave pero que en el actual equipo es sencillamente trascendental.

El premio es un cruce para soñar con algo bueno, ante una Polonia seria pero ante la que España debería ser superior. Para quien quiera soñar en grande, evitar a Estados Unidos y Serbia hasta la final es otro regalo para nota. Empero, es el momento de mantener la calma, no vaya a ser que a España le den con su propia medicina. Porque, en el fondo, sigo pensando que Serbia ganaría a España nueve de cada diez partidos que jugaran. De ahí que tenga tantísimo mérito lo logrado por los de Scariolo. Uno de esos momentos que ya no olvidaremos cuando digamos, ¿Te acuerdas de aquella defensa de España ante Serbia en la Copa del Mundo de China? Qué gustazo de partido.

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