Menú

Pendiente para septiembre

Entiendo que su historial en el Gobierno le produzca sonrojo; no es para menos.

0

El señor presidente del Gobierno, pensando que le podían suspender en la convocatoria de junio, ha decidido, como los malos estudiantes, dejar el Estado de la Nación para la convocatoria de septiembre.

Como siempre elude responsabilidades por sus errores, falsedades, desgobierno, por el caos político, económico y social, ha dicho que no comparece por la atmósfera social y política, que, por otro lado, es la que él ha creado. Temo que la falta de preparación en el próximo septiembre sea semejante a la de mayo/junio, por lo que casi puede asegurarse también el suspenso.

Porque, me pregunto, ¿qué puede decir usted a la Nación, cualquiera que sea la atmósfera? ¿Qué balance hace usted mismo de su gobernar? Yo, le soy sincero, si me viera en un caso semejante, preferiría no hacerlo, salvo que estuviera dispuesto a entonar el mea culpa… mea maxima culpa.

Entiendo que su historial en el Gobierno le produzca sonrojo; no es para menos. Desde enero de 2018 –y, más aún, desde enero de 2020–, su balance más favorable le configura como un presidente que gobierna para lo inútil y conflictivo.

En su haber cuenta con un conjunto de textos legales responsables de que la España que había decidido olvidar el pasado para construir el futuro vuelva a las rencillas y enfrentamientos.

Primero fue la Ley de Memoria Histórica, que nada tenía que ver con la historia de los hechos, sustituida luego por la de Memoria Democrática. ¿Podrá enjuiciarse en ella a su segundo Gobierno (enero 2020), sin apenas división de poderes –marginado el Legislativo, y criticado y menospreciado el Judicial?

Ha destrozado con su Ley Celaá la educación, porque sólo pretende aliviar a los fracasados. El profesorado responsable está en pie de guerra. Entiendan, usted y sus ministros Celaá y Castells, que un suspenso no es un castigo ni una condena, aunque tampoco es un premio. Con sus ideas, es previsible el nivel educativo de las generaciones futuras.

Otra de sus obras es la ley trans, una amenaza para los arrendadores de viviendas. Hasta multas de 150.000 euros si se niegan a alquilar una propiedad a un/una/uno LGTBI. Supongo que no les interesa, pero lo único que importa a un arrendador es que le paguen puntualmente la renta pactada.

Leyes en las que, contraviniendo todo principio jurídico, la carga de la prueba es negativa; corresponde al acusado, no al denunciante. Lo mismo con la retomada ley del sí es sí, que el Gobierno resucita ahora, después de muerta año y medio.

Sin embargo, no le preocupa el nivel creciente de deuda pública, de déficit, de desempleo –370.000 parados más que antes de la pandemia; eso sin contar los 460.000 encasillados en los ERTE, que no son ya tan temporales–. Eso sí, 2.710.000 trabajadores en las Administraciones, cifra a la que nunca se llegó, ni siquiera en los desmanes del presidente Zapatero.

¡Con la de cosas útiles que hay por hacer!

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Inversión
    • Seminario web
    • Radarbot
    • Historia