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Juan Carlos Girauta

El paréntesis

No vaya a ser que cuando gobiernan los liberal-conservadores su obra pueda ser demolida por decreto y que cuando lo hacen los socialistas sus "logros" sean definitivos.

Juan Carlos Girauta
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Tan pronto el jefe de la oposición logre convencernos de que la era Rodríguez es un paréntesis, nuestros ojos se volverán hacia él. Una vez abiertos, los paréntesis tienen que cerrarse. De otro modo se convierten en lo contrario de lo que en principio parecían: la digresión pierde el camino de vuelta, el discurso paralelo se troca en discurso principal, el olvido se cierne sobre el texto y, poco después, sólo recordamos lo subyacente.

También podían haber llamado los populares "nota a pie de página" a estos años disparatados. Pero persistiría el peligro, de nuevo, de la inversión de prioridades, como le ha ocurrido, según Whitehead, a la historia de la filosofía occidental, que es una serie de notas a pie de página en la obra de Platón. Paréntesis, nota, nota bene, inciso o acotación, la trascendencia o no de la legislatura zapaterina es cosa del futuro y, por tanto, de Rajoy. Él verá lo que hace con el legado.

La herencia que van a dejar el rojísimo nieto, De la Percha, Calderilla, Desatinos y las chicas de la cuota se puede aceptar o no a beneficio de inventario. Hacer lo que se debe consiste en plantarle un signo de cierre a ese paréntesis. Por concretar: reponer al pueblo español en su soberanía, dejar de hacer la pelota a los terroristas y de castigar a sus víctimas, restaurar la independencia del poder judicial, dimitir del papel de payaso internacional, cancelar el uso de la historia como objeto arrojadizo y devolver algún significado a los conceptos fundacionales de nuestra democracia (alguno, el que sea, pero basta ya de vacío; cierro paréntesis).

Por eso deseamos que a Rodríguez le venza Rajoy en democrática lid, pues es el único que puede hacerlo. Y deseamos aún más que, cuando llegue el día, el PP resista su fortísima tendencia al pasteleo y nos descubra el sentido –hasta hoy oculto– de su centrismo. Y que dicho sentido no sea sinónimo de renuncia. No vaya a ser que cuando gobiernan los liberal-conservadores su obra pueda ser demolida por decreto y que cuando lo hacen los socialistas sus "logros" sean definitivos. Es decir, sus destrozos se consoliden. Sin hacer el esfuerzo de cerrarlos, los paréntesis no existen.

Tertuliano de Es la Tarde de Dieter.

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