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Juan Carlos Girauta

Riesgos

Compadecido por el quebranto de tanto pobre rico, el Gobierno de España, siempre con los débiles, ha reducido del 43 al 18% la tributación de las rentas de capital que obtienen de sus propias entidades los directivos y accionistas de empresas financieras.

Juan Carlos Girauta
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Según cuenta en El Mundo Casimiro García-Abadillo, hace menos de un mes que el responsable de Riesgos del Santander estuvo con Madoff en Nueva York a fin de despejar algunas dudas sobre la solvencia de su prestigiosa pirámide, donde la gestora del banco de Botín había colocado más de 2.300 millones de euros de clientes individuales e institucionales. El jefe de Riesgos y su equipo no vieron riesgo alguno. Engañaron, parece, al "auténtico arquitecto del fondo" del Santander.

Lo cual no deja de ser lamentable, teniendo en cuenta que más de seis años antes de burlar al reputado especialista en riesgos, la consultora Tri-Artisan ya había concluido que Madoff Investment "era un fraude". Y nueve años antes ya lo había advertido Alchemy Partners ¡en la BBC! por boca de Joe Multon. Él y Steven Bell, del fondo GLC, dan fe de numerosas protestas de clientes, muy anteriores al derrumbe de la pirámide.

Por razones que escapan al entendimiento, ejecutivos con salarios astronómicos que encuentran su justificación en la capacidad para hacer ganar dinero al prójimo, han ocasionado sustanciosas pérdidas a fondos de los principales bancos españoles, de Telefónica o de La Caixa. Cualquiera que haya leído el superventas El cisne negro, del matemático financiero Nassim Nicholas Taleb, se habrá hecho una idea aproximada de la fiabilidad de la valoración de riesgos que practican las gestoras de fondos de inversión, basadas en premisas que desconocen el tejido de la realidad, su aleatoriedad ajena a la lógica de la ruleta.

Compadecido por el quebranto de tanto pobre rico, el Gobierno de España, siempre con los débiles, ha reducido del 43 al 18% (mediante una norma de rango inferior a la Ley del IRPF, y con efecto retroactivo a 1 de enero de 2008) la tributación de las rentas de capital que obtienen de sus propias entidades los directivos y accionistas de empresas financieras. El regalo alcanza a tíos y sobrinos. (El papel de primos queda reservado al resto de contribuyentes). Entre aquellas entidades se cuentan los bancos que hemos "rescatado" los españoles con nuestros impuestos para que hagan lo que no hacen: dar créditos a familias y pymes.

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