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Juan Manuel Rodríguez

De vacaciones al Museo Andy Warhola

Salvo que el seleccionador de Eslovaquia tuviera clonados a Pelé, Jairzinho, Gerson y Tostao, y los hubiera escondido en el garaje de su casa en previsión de emplearlos posteriormente, Luis no tendrá que dimitir el próximo miércoles

Luis Aragonés dijo que dimitiría si la selección española no lograba clasificarse para el Mundial de 2006. Luego, en un triple salto mortal sin red, añadió que también dejaría su puesto si España no alcanzaba las semifinales en Alemania. Supongo que, salvo que el seleccionador de Eslovaquia, nuestro candoroso rival de esta noche en el estadio Vicente Calderón, tuviera clonados a Pelé, Jairzinho, Gerson y Tostao, y los hubiera escondido en el garaje de su casa en previsión de emplearlos posteriormente como sorprendente revulsivo para el partido de vuelta, Luis no tendrá que dimitir el próximo miércoles y tanto él como sus chicos podrán visitar tranquilamente el Museo Andy Warhola, que conserva el apellido original de la familia del pintor estadounidense, y tocar un poco la "fujara" y el "konkovka". Al festival folclórico de Vychodná, que se celebra en julio, llegarán sin embargo un poco tarde. O demasiado pronto, según se mire.
 
Llevo una semana hablando bien de Eslovaquia (de sus números, para ser exactos) y esa imagen equivocada que tenía en la cabeza se difuminó en diecisiete minutos, justo el tiempo que tardó Luis García (¡qué jugadorazo!) en marcar los dos primeros goles de la noche. No es que Eslovaquia viniera a Madrid para hacernos el pasillo, no, sino que desde el primer minuto de juego se dedicó a hacernos la "ola". No defendían y tampoco atacaban, y así España pudo hacer siempre lo que le vino en gana, manejando el partido a su antojo. Nos fuimos con 2-0 al descanso y luego Luis García, empeñado en hacerlo todo él solito, le dejó un balón muerto a Vittek que éste no pudo por menos que aprovechar. Así, con la ligera incertidumbre de si estos "cenicientos" podrían amargarnos también esta noche, estuvimos más o menos quince minutos, hasta que Torres marcó el tercero de penalti. Luego llegó el "hat trick" de García y el quinto y definitivo de Fernando Morientes. 5-1, y ahora de vacaciones a Eslovaquia.
 
Los aficionados se han llevado un alegrón, y eso está muy bien. No tenemos últimamente demasiadas alegrías con nuestra selección. Han cantado el himno. Se ha llenado el estadio Vicente Calderón. España volverá a estar en un Mundial y Luis no tendrá que dimitir en un plazo breve de tiempo. Todos contentos. Pero el partido de esta noche no refleja otra cosa que no sea la distancia abismal que existe entre el fútbol español y el eslovaco. Sucedió lo mismo en la otra repesca, la que nos tocó jugar contra Noruega para estar en Portugal, y luego nos llevamos un palo en la Eurocopa. Están bien estas noches. Le dejan a uno buen cuerpo. Pero en Alemania jugaremos contra equipos de fútbol de verdad. Por eso yo creo que, tras las vacaciones del miércoles, Luis deberá ponerse serio si no quiere tener que dimitir dentro de ocho meses. ¿O vamos a Alemania para ser los eslovacos del Mundial?

El penúltimo raulista vivo. Director de El Primer Palo y tertuliano de Fútbol es Radio.

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