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Figo y la "batalla arbitral"

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Luis Figo se incorpora mal y a destiempo al debate arbitral. Si alguien es culpable de su expulsión es únicamente él, que, tras ver con anterioridad otra cartulina amarilla, se jugó la roja después de entrarle a Puyol con los tacos por delante. Volvemos al viejo debate de siempre: Pérez Burrull será malo, bueno o regular (yo me inclino por lo primero) pero si alguien duda de su honestidad personal, lo mejor será que cierren el kiosco. Otra cosa distinta es que Figo pretenda presionar al colectivo arbitral con la vista puesta en los cuatro partidos de Liga que aún restan. En ese caso, también se equivoca el portugués, porque Florentino Pérez y Jorge Valdano han estado callados (se supone que por una convicción personal) durante siete largos meses, y para combatir en la "batalla arbitral" uno debe comprarse la armadura en septiembre y no a finales de abril cuando el "enemigo" lleva medio año largando.
 
El presidente deberá replantearse también el asunto arbitral. Una cosa es que él quiera estar por encima del bien y del mal, y otra muy distinta es que realmente lo esté. Si utilizó su influencia para solucionar la quiebra económica merengue y si (como está confirmado) empleó también su sutileza para contratar al propio Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, ¿por qué no criticar a los árbitros si eso no tiene ningún coste?
 
Está claro que lo ideal sería que nadie hablara de los arbitrajes, pero puesto que eso es imposible en los casos de Valencia o Barcelona, ¿cómo huir de ese debate? Hacerlo como lo hace Figo, con el Real Madrid-Barcelona todavía caliente, me parece infantil. A esa "guerra" se va como lo hace Ortí, con tanques, aviones y artillería en condiciones. De lo contrario, se repliega uno.
No creo, como hoy titula El Periódico de Cataluña, que hubiera "Madricidio" en el estadio Santiago Bernabéu, más bien al contrario. Lo que yo vi es un equipo que, aún con diez futbolistas sobre el campo, quiso ganar el partido. Y es curioso que el Barcelona le venciera al Madrid como éste suele hacerlo con sus rivales. El Real tuvo las ocasiones y, sin Ronaldo, las marró; el Barcelona aprovechó las dos que tuvo, y para casa. Algún día habrá que analizar el "milagro Rijkaard" y en qué claves se sustenta, aunque quizás sea un factor importante el hecho de que Joan Laporta les quitara toda la presión a sus futbolistas al afirmar que el objetivo del club era quedar clasificado entre los cuatro primeros. Ya van terceros, y subiendo. Y eso, en Canaletas lo celebran hoy con mucha más alegría de la que mostraron la temporada pasada los jugadores del Real Madrid tras conseguir el campeonato nacional de Liga.

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