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Juguemos al "fútbol ficción"

Parece como si el "abuelito" Zinedine Zidane y su amigo David Beckham, el "vendedor de camisetas", se hubieran tomado como una cuestión personal que no oficien su entierro antes de tiempo.

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El golazo de David Villa, sin duda el gol más bonito de lo que llevamos de Liga, mantiene ahí arriba al Valencia, segundo por detrás del Barcelona. Víctor falló por dos veces el penalti que lanzó contra la portería de Cañizares, y Rubinos Pérez no vio pena máxima en otras dos jugadas dentro del área valencianista, y las dos cometidas sobre el mismo jugador, sobre Tristán: un agarrón de Miguel y otro de Navarro. Este último no fue penalti, pero tengo pocas dudas con respecto al primero. ¿Qué pasó?... Muy sencillo, que Rubinos no lo vio. Aunque, siguiendo la estela de la "línea Ortí" iniciada el otro día por Juan Soler, Lendoiro podría afirmar ahora que sobre el colegiado madrileño pesaron las protestas del presidente del Valencia y también de Albelda, su capitán.
 
Juguemos al "fútbol ficción"... Si Rubinos hubiera visto la falta de Miguel sobre Tristán dentro del área no tengo ninguna duda de que la habría pitado. Si la hubiera pitado es muy posible que Víctor, o el propio Tristán, hubieran marcado gol. Si hubieran marcado gol, lo más posible es que el partido hubiera concluido con empate a uno en el marcador. Y de haber concluido así, con empate a uno, el Valencia no sería ahora mismo segundo sino tercero en la clasificación general. ¿Saben qué equipo sería segundo?... El Real Madrid. ¿Y saben qué diferencia hay entre acabar segundo o tercero en la Liga?... Pues que el segundo obtiene la clasificación directa para la Champions League... ¿Y saben que estaría haciendo yo ahora mismo si fuera Brad Pitt?... Pues estaría rodando "The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford". Pero ni Rubinos vio el agarrón de Miguel sobre Tristán, ni yo soy Brad Pitt. Continuemos, pues, sin echarle la culpa de todo al empedrado...
 
Por cierto que parece como si el "abuelito" Zinedine Zidane y su amigo David Beckham, el "vendedor de camisetas", se hubieran tomado como una cuestión personal que no oficien su entierro antes de tiempo. Se han rebelado. Ante un Español muy pequeñito, o sea un "Españolito", el francés ofreció una nueva lección magistral de cómo ha de jugarse al fútbol, mientras que el inglés se hartó de ponerles balones inverosímiles a sus compañeros con esa escuadra que tiene por pie derecho. No me cansaré de repetir que a Beckham le quieren hacer pagar desde que llegó a España lo que podríamos llamar "síndrome Paul Newman". ¿Es imposible que un actor sea rubio, tenga los ojos azules y encima interprete maravillosamente bien?... Newman demuestra que no es imposible. ¿Es imposible que un futbolista sea rubio, venda su imagen incluso dormido y encima juegue maravillosamente bien?... Beckham demuestra que no lo es.

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