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Juan Manuel Rodríguez

Martín no salió vivo del día D

Ya van sonando por ahí los primeros nombres de posibles candidatos. Y algunos, por cierto, son como para echarse a temblar.

Estas cosas se solucionaban por la vía rápida en tiempos de la emperatriz Agripina. Cuentan que a Claudio le sirvió un plato de amanita phalloides y luego esperó a que las setas hicieran el resto. Pero el emperador intuyó la jugada. Le pidió a un esclavo una pluma de ave para vomitar, pero resulta que Agripina se había adelantado a la jugada empozoñándola también. Ni que decir tiene que Lucrecia Borgia, fan de Agripina y una envenenadora de Champions League, no habría encontrado tampoco mayores obstáculos. Si lo que pretendía era salir vivo de la junta directiva celebrada el miércoles, Fernando Martín tendría que haber envenenado a todos sus compañeros para ir rellenando, uno por uno, los sillones vacantes con fieles adeptos a su persona. Un método algo drástico. Y en el siglo XXI somos bastante más civilizados, ¿verdad?

Mientras Juan Abelló, uno de los ausentes, andaba cazando elefantes blancos por África, el resto de directivos optaron por un safari más facilito, algo más local y de mucho menor peso. Martín era la pieza seleccionada. Las palabras utilizadas para derribarle, "democracia" y "legitimidad". Nunca, que yo sepa, estuvieron en juego ni la democracia –amparada gracias a la fenomenal gestión económica del anterior presidente, Florentino Pérez– ni tampoco la legitimidad. Los socios habrían votado, como muy tarde, en el año 2008. Será en 2006. "Hablarán las urnas", que es lo que suele decirse en estos casos. Y, dependiendo de lo que digan los socios, podrá ser mejor (ojalá) o quién sabe si al final harán bueno al señor Fernando Martín, apodado ya como Martín el "breve".

Asistimos, pues, a un nuevo e inesperado proceso electoral. Me imagino que no habrá veneno por medio, pero albergo pocas dudas al respecto de que será muy duro. Ya van sonando por ahí los primeros nombres de posibles candidatos. Y algunos, por cierto, son como para echarse a temblar. Ojalá acierten los madridistas. El club no se merece esta tortura.

El penúltimo raulista vivo. Director de El Primer Palo y tertuliano de Fútbol es Radio.

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