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Juan Morote

Aguilar, el vocero

Sería muy grave descubrir, si así fuere, que tras estas bambalinas se mueven los hilos favorecedores de la concesión de un crédito al grupo mediático donde presta sus servicios el señor Aguilar.

Juan Morote
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Recuerdo con gran dolor cuando Miguel Ángel Aguilar, opinador al dictado de su amo, insultaba a Antonio Herrero, el Grande. Le llamaba el vocero de la radio de los obispos por haber criticado a Rosa Conde, entonces ministra de Felipe González. Este adalid de la basura progre debidamente lanzada sobre los defensores de la libertad vuelve a dar lecciones de limpieza.

Hagamos memoria, siquiera por un momento, de tan egregio juntaletras. Aguilar aprovechó un pequeño exceso verbal de Antonio Herrero, quien había insinuado que Rosa Conde realizaba funciones de becaria, siendo los tiempos del escándalo de Mónica Lewinsky con Bill Clinton, a la sazón padre político del todosalvador Obama. Antonio pidió perdón en privado a Rosa Conde y en público durante toda la semana, sin embargo, no fue suficiente para tan mediocre vengador de la honra ajena.

Miguel Ángel Aguilar rió las pretendidas gracias de Carlos Llamas cuando éste hacía escarnio del padre de Antonio, ya fallecido. Así, un sujeto de semejante catadura moral es quien hoy se permite el lujo de pontificar sobre lo ocurrido con los presuntos espías en el PP madrileño. Afirma este opinador que es normal lo acontecido, al mismo tiempo que parece imputarle la responsabilidad al funcionamiento normal de las labores de escolta.

Claro, ahora lo conveniente es que después de haber sembrado la sospecha sobre Esperanza Aguirre no se averigüe nada más. No tiremos del hilo no sea que veamos a quién no queremos al final del ovillo con la madeja en la mano. Hay que dedicarse a otra cosa, lo importante es el plan "E" (aunque sea de engaño) que ha urdido el presidente del Gobierno. Pues hete aquí que no. Es muy importante saber qué ha pasado con los espías, si los ha habido. Es imprescindible conocer para qué y a quién se ha seguido. Porque el contribuyente de toda España, y especialmente el de Madrid, tiene derecho a enterarse de los usos indebidos del dinero público.

Ya es hora de poner coto al oscurantismo en el uso de los fondos que salen de nuestros impuestos. Ahora sí queremos saber en qué consiste la guardia pretoriana de Gallardón integrada por seismileuristas. ¿Para qué pagamos una policía con sueldos de directivos? Nos urge conocer si esta supuesta trama de espionaje, bastante cutre por otro lado, tiene que ver con el puesto ocupado por el señor Blesa en Caja Madrid.

Porque sería muy grave descubrir, si así fuere, que tras estas bambalinas se mueven los hilos favorecedores de la concesión de un crédito al grupo mediático donde presta sus servicios el señor Aguilar. La situación financiera de PRISA no es precisamente boyante, a juzgar por los intentos de venta de los diferentes activos del grupo. Y no olvidemos que uno de sus mayores acreedores es Caja Madrid. Mas seguro que soy un mal pensado y esto no son sino casualidades del destino, aunque también pudiera ser el inicio de una gran amistad.

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