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Juan Morote

¡Hagan juego, señores!

Como el arrojo no es la mejor virtud de don Mariano, intentará que otros alcaldes o alcaldesas sean partícipes de la misma excepción.

Juan Morote
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Aquello de hagan juego será una de las frases que más se oigan si el proyecto megalómano de la Junta de Aragón llega a buen desierto, el de los Monegros. Pero en los días que corren, el "hagan juego" parece más bien una invitación a realizar una apuesta por internet con el fin de elucidar si Alberto Ruiz Gallardón será candidato al Congreso por Madrid acompañando a Mariano Rajoy o no.

Es sabido que los estatutos del Partido Popular impiden que los alcaldes sean candidatos a las Cortes; también es igualmente conocido que no sería la primera vez que esto sucede. De hecho, Ángel Acebes se ha encargado de recordarnos que, si el comité electoral lo considera conveniente, siempre se puede hacer una excepción, como sucediera con Celia Villalobos, Luisa Fernanda Rudí y Teófila Martínez.

Como el arrojo no es la mejor virtud de don Mariano, intentará que otros alcaldes o alcaldesas sean partícipes de la misma excepción. De esta forma disimulará la felonía que supone obligar a miles de votantes a comulgar con ruedas de molino respaldando al adalid de la progresía de derechas como número dos en las listas; y todo ello con el noble propósito de la conquista del voto "arriolito", es decir, del centro.

La alcaldesa mejor colocada para la acción de despiste es la de Valencia, Rita Barberá. Aquí don Mariano va a obligar a Rita a adoptar la decisión más difícil de su dilatada carrera política. Si acepta ir en las listas, deberá renunciar a su acta de diputada autonómica, ya que ambos cargos son incompatibles. Lo cual le supondría asumir un gran riesgo. Porque si Mariano Rajoy es elegido presidente del Gobierno y decide nombrar ministro a Paco Camps, actual presidente de la Generalidad Valenciana, este deberá renunciar a su cargo de presidente, y le sucedería en el Palacio de la calle Caballeros alguien que fuera diputado en las Cortes Valencianas. Por lo tanto, si Rita Barberá acepta ir en las listas de Rajoy porque piensa que será presidente, renunciaría de facto a la posible presidencia de la Comunidad Valenciana, su verdadero sueño en política. Aunque también sabe Rita que, después de haber dicho que no a José María Aznar, no pude hacer lo propio con Mariano Rajoy.

En consecuencia, siendo Rita Barberá un caballo ganador desde el punto de vista electoral, hagan juego, señores, que seguro que Rita vuelve a ganar.

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