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Juan Morote

L'Etat c'est moi

Estos chicos se han creído de verdad que el Estado es suyo, que no tienen que dar cuenta a nadie de sus desmanes y que pueden hacer de su capa un sayo. Y ¡ojito con preguntar!, a ver si te suelto a Leire Pajín para que te llame "fascista".

Juan Morote
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Estos rojiprogres creen que lo que ellos llaman "el estao" es suyo. Así, tienden ontológicamente a la confusión entre lo gubernamental y lo estatal. De hecho, no entienden que cualquier recurso del Estado no se subordine a la libre disposición, uso y disfrute del Gobierno.

El primero en plasmar la confusión, blanco sobre negro, fue Alfonso Guerra un domingo de Resurrección, concretamente el 3 de abril de 1988. Tras disfrutar de un fin de semana en El Algarve, Guerra se disponía a viajar por carretera en su coche oficial hasta Sevilla con el propósito de asistir a una corrida de toros en La Maestranza. Quería ver un encierro de Núñez para Curro Romero, Rafael de Paula y Espartaco.

Guerra se topó con una contrariedad: la enorme caravana de vehículos que aguardaba para cruzar el Guadiana, desde su orilla portuguesa a la española. La policía fronteriza lusa lo escoltó hasta primera fila esquivando la retención, lo que motivó el cabreo general de los conductores rebasados. No contento y ante la duda de su puntual concurrencia, Guerra solicitó un avión Mystère de las Fuerzas Aéreas que lo trasladó desde Faro hasta el aeropuerto de Sevilla. ¡Olé!

Es evidente que el motivo era suficientemente tentador: Curro en Sevilla y domingo de Resurrección. Nadie más ha sido capaz de mecer un toro en una verónica el tiempo suficiente de cantarle la "Nana del caballo grande", tarareando a José Monge. Si bien, el aroma a toreo puro de los alamares del Faraón, en modo alguno justifica la acción del entonces vicepresidente del Gobierno.

Efectivamente, allí donde han gobernado estos del PSOE, siempre se han repetido las tropelías basadas en la confusión de lo estatal con lo gubernamental. Estas actuaciones, al más puro estilo Luis XIV, han sido particularmente intensas en Andalucía. Ya fue la capital andaluza la recipiendaria del atropello guerrista. Y ahora ha sido de nuevo la destinataria de un nuevo vuelo, también en avión militar, y también para un asunto ajeno al Ejecutivo.

José Luis Rodríguez utilizó, el pasado 24 de mayo, un Falcon 900 del Ejército para acudir al mitin del PSOE en Dos Hermanas (Sevilla), con la intención de arropar al cabeza de lista para las europeas López Aguilar. Hay que reconocer que lo de Guerra tenía más arte. Cometer la chorizada de utilizar un bien público del Estado para un uso claramente particular, con la finalidad de acudir a un acto electoral de su partido, es inconcebible en una democracia seria.

Estos chicos, como decía Campmany, se han creído de verdad que el Estado es suyo, que no tienen que dar cuenta a nadie de sus desmanes y que pueden hacer de su capa un sayo. Y ¡ojito con preguntar!, a ver si te suelto a Leire Pajín para que te llame "fascista". Tiene bemoles que el presidente del Gobierno, en plena crisis, vuele a un mitin para hablar de crecimiento sostenible, de brotes verdes y no sé de cuantas tonterías más, con la desfachatez de utilizar de un modo arbitrario un bien público y, por cierto, muy contaminante. Mon Dieu!

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