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Juan Ramón Rallo

Artistas contra su crisis

Ahí tienen la variedad de alternativas de que dispone la izquierda. Más derroche, más expolios y menos libertad. En lo único en lo que difieren es en los grados. El tibio Zapatero logrará un 25% de paro y los artistas nos llevarían al 50%.

Juan Ramón Rallo
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Artista es la persona que se dedica al arte. La economía no es un arte, sino una ciencia y, en este sentido, el artista, qua artista, nada debería tener que decir sobre economía, salvo tal vez valorar la estética de sus manuales y tratados. Así, un manifiesto sobre la crisis firmado por artistas por el hecho de ser artistas debería ser poco más que irrelevante. ¿Se imaginan un manifiesto de artistas sobre la física nuclear o sobre la química estructural? No, porque todo el mundo sería consciente desde un principio de que estarían haciendo el más espantoso de los ridículos.

Con la economía, sin embargo, los de la farándula parece que tienen barra libre. No digo que la profesión económica no haya contribuido mayoritariamente al descrédito y a la vulgarización de su ciencia, pero desde luego los errores de unos no justifican las barbaridades de otros.

Nuestros artistas consideran que la crisis es responsabilidad de haber dejado que "los capitales financieros y los mercados sean los únicos reguladores de las relaciones económicas" y de haber entregado absoluta libertad a los bancos para "incrementar artificialmente la deuda con tal de ganar más dinero". No se preguntan, claro, qué papel juegan en todo este tinglado los bancos centrales, esos monopolios públicos sobre la emisión de un dinero "de curso forzoso" (¡viva el libre mercado!) que no es ya que dejaran a los bancos privados incrementar su deuda en libertad, sino que les incentivaron a hacerlo colocando durante varios años los tipos de interés a niveles artificial y ridículamente bajos.

"¡Ah!", dirán los artistas, semejante plutocracia se debe a la "complicidad de las autoridades con los poderosos que controlan el dinero y las finanzas, esto es, la falta de una auténtica democracia". Gruesas palabras que una vez más no significan nada. ¿O acaso esperan que de haber sometido a votación popular las deliberaciones de los bancos centrales "el pueblo soberano" hubiese votado a favor de subidas de los tipos de interés? ¿Acaso el pueblo llano –y el no tan llano– no era el primero entusiasmado con que los bancos le ofrecieran hipotecas casi gratis? No deberían olvidar nuestros artistas que siempre que los bancos prestan dinero a alguien es porque ese alguien quiere endeudarse. ¿Hubo muchas reticencias al endeudamiento por parte de familias, empresas y administraciones públicas en España y Estados Unidos? No lo parece, habida cuenta de que no sólo el endeudamiento de los bancos, sino el de todos los agentes pasó a estar en máximos históricos.

Claro que quizá a las pobres clases proletarias no les quedó más remedio que endeudarse debido a la implementación de "políticas neoliberales basadas en reducir los salarios y la presencia del Estado, el gasto social y los impuestos progresivos para favorecer a las rentas del capital". El problema, vaya por donde, es que desde la Gran Depresión nunca los salarios, el peso del Estado y la presión fiscal fueron más elevados que en los diez años durante los que se gestó la crisis. 

Y si en enumerar las supuestas causas de la debacle nuestra "cultura" no ha estado muy acertada, a la hora de proponer recetas para favorecer la recuperación todavía han estado menos atinados: más gasto público, nuevas subidas de impuestos y más regulaciones públicas. Justito justito lo que está haciendo con gran éxito Zapatero para hundir nuestra economía so pretexto de reanimarla. Será por eso que Willy Toledo no ha firmado, de momento, el manifiesto de los artistas, demasiado moderadillo y ultracapitalista para un genuino izquierdista como él.

Pero en cualquier caso ahí tienen la variedad de alternativas de que dispone la izquierda. Más derroche, más expolios y menos libertad. En lo único en lo que difieren es en los grados. El tibio Zapatero logrará un 25% de paro y sus recetas, de aplicarlas, nos llevarían al 50%. Pero de recuperación y creación de riqueza, nada de nada.

Será, pues, que el arte tiene poco que ver con la ciencia económica. Claro que también cabe la posibilidad de que los artistas no estén haciendo economía, sino política. Ya conocen esa máxima que reza que "la política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros". En nuestro país, sin embargo, el mundo de la cultura ha conseguido con sus movimientos de ceja convertir la política en el arte de obtener el dinero de los pobres y el voto de los ricos para proteger a los segundos de la libre competencia de los primeros. ¿Entienden ya por qué no les gusta el mercado? Ahí afuera hace mucho frío como para ponerse a ganar el pan honradamente sirviendo a los consumidores.

Juan Ramón Rallo es doctor en Economía y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos y en los centros de estudios OMMA e Isead. Es director del Instituto Juan de Mariana.

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