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Juan Ramón Rallo

Gallardón, el austero

Lo único que necesita el austero personaje es que le entreguen uno de los ministerios con mayor presupuesto del Reino. Supongo que ésa será la agenda oculta del PP de la que tanto habla la izquierda

Juan Ramón Rallo
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Puede que Zapatero sea malo –catastrófico, no hace falta edulcorarlo– en economía, pero la gestión de Gallardón, en su pequeño feudo capitalino, es al menos tan desastrosa como la del vallisoletano al frente del Gobierno de España. Si el primero ha llevado a la quiebra de facto de la Administración Central, el segundo sólo sobrevive merced a la aquiescencia del manirroto Zapatero.

Como en el caso de Corbacho, aquí no hace falta perorar demasiado, las imágenes son suficientemente elocuentes. Todos conocemos la pulsión típicamente faraónica del alcalde por sumir a Madrid en dos legislaturas de planes E, continuados e inacabables. Al fin y al cabo, el ticket del Ayuntamiento a La Moncloa es muy costoso, sobre todo para los ciudadanos que tienen la desgracia de padecerlo como gobernante.

Desde que Gallardón llegó en 2003 al cargo, la deuda del consistorio (esto es, de todos los madrileños) ha pasado de apenas 1.100 millones de euros a 7.100 millones: se ha multiplicado por más de seis, ¡un 500%!, mientras que en los ocho años anteriores apenas se incrementó en un 6%, sólo 76 millones. El 50% de la deuda de ayuntamientos de capitales de provincia ya es suya. Bueno, de los madrileños.

No está mal. Cada año Gallardón incrementaba ha incrementado su endeudamiento un 30%. De seguir con este insostenible ritmo, en otras dos legislaturas el Ayuntamiento de la capital alcanzaría un endeudamiento de más de 50.000 millones, justo lo que cuesta rescatar todo el sistema bancario irlandés. Háganse una idea de la magnitud del despropósito.

Se me dirá que Madrid necesitaba de una modernización que la pusiera varias veces patas arriba y que Gallardón, cuando llega la hora de la verdad, puede convertirse en un ejemplo de frugalidad. El mismo aseguraba recientemente ser un administrador austero. Bien, sólo es necesario estudiar qué hizo en su anterior cargo de presidente de la Comunidad de Madrid.

En este caso el balance no es tan desolador. La deuda, como en el consistorio, también se incrementó en 6.000 millones de euros, desde los 2.500 a los 8.700, pero sólo se multiplicó por 3,5, un "austero" incremento del 250%.


En términos del PIB de la comunidad, la deuda pasó de menos del 4% al 6,5%, sólo un 50%. Claro que la siguiente legislatura de Aguirre, si bien no ha reducido la deuda en términos absolutos, si la minoró sustancialmente en términos relativos hasta el punto de que, incluso con la crisis de por medio, la relación entre la deuda y el PIB no ha aumentado ni una décima en ocho años.

Menos mal que Rajoy, en su infinita sapiencia por sacarnos del hoyo económico, baraja colocar a Gallardón al frente de Fomento. Sin duda, lo único que necesita el austero personaje es que le entreguen uno de los ministerios con mayor presupuesto del Reino. Supongo que ésa será la agenda oculta del PP de la que tanto habla la izquierda; menudo ajuste presupuestario nos estarán preparando.

Zapatero le ha limitado –un tanto arbitrariamente, todo hay que decirlo, que los comicios están cerca– la refinanciación de la deuda a Gallardón y el consistorio ya se tambalea. De momento, los proveedores ya pueden olvidarse de cobrar durante un tiempo (sin duda, no hasta mucho después de las elecciones, que puestos a recortar gastos, ellos van primero). Veremos cuánto tardan los funcionarios. Ay, de aquellas pirámides vienen estos agujeros presupuestarios.

Juan Ramón Rallo es doctor en Economía y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos y en los centros de estudios OMMA e Isead. Es director del Instituto Juan de Mariana.

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