Menú

El poeta maldito

0
Es muy poco lo que se sabe de Isidore Ducasse, “conde de Lautréamont”, excepto que era francés nacido en Montevideo (Uruguay), en 1846, e hijo de un funcionario de la Embajada de Francia en ese país. A los trece años le enviaron a Francia a estudiar el bachillerato y tras una corta temporada en Montevideo regresó a París, donde murió a los 24 años.

En vida, su obra tuvo una difusión escasísima y fue reeditada gracias a algunos lectores muy excepcionales como Léon Bloy, Remy de Gourmont o Rubén Darío, que tradujo muy pronto algunos fragmentos al español. Pero fueron los poetas surrealistas quienes por así decirlo lo “lanzaron” y le convirtieron en un poeta de culto, al considerarle, junto a Rimbaud y otros, uno de los predecesores de su movimiento.

Lo que sedujo de él a los surrealistas es lo mismo que le valió ser prácticamente un proscrito de la literatura: su hermetismo (es uno de los libros más enigmáticos de la literatura francesa), su malditismo, la crueldad de sus historias que tienen, todo hay que decirlo, algo pueril que se salva por su tono paródico. Hay algunos fragmentos que, no cabe duda, no sólo son un pastiche, sino incluso una parodia de las novelas góticas.

Valéry Larbaud lo vio perfectamente cuando encontró que la filiación poética de Lautréamont tenía su cuna en el romanticismo desatado de la literatura fantástica inglesa, alemana y francesa, concretamente Nerval y Eugène Sué. Precisamente Ducasse sacó el pseudónimo de una novela histórica de este último, titulada Lautreámont

Pero por encima de eso, hay una labor descriptiva y metafórica que le convierte en uno de los grandes innovadores de la poesía francesa, en la línea de un Mallarmé o de un Rimbaud. De ellos son deudores varias generaciones de poetas, entre los cuales los más relevantes son, sin duda, Henri Michaux y Francis Ponge.

Ángel Pariente, además de hacer una gran traducción, recoge en su prólogo la peripecia vital del poeta y toda la historia textual de este libro, incluida su recepción al español, llena de sorpresas y detallada en una bibliografía exhaustiva.


Lautréamont, Los cantos de Maldoror, traducción, prólogo y notas de Ángel Pariente. Pre-Textos, Valencia, 2000, 282 páginas.

En Tecnociencia

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios