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La fuente inagotable

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La fuente de Orfeo es la segunda novela de Santiago Miralles, un diplomático madrileño que se dio a conocer recientemente con una espléndida novela titulada La tierra ligera (Ediciones de la Discreta, 2000). Ahora, con esta novela que ha recibido el II Premio “Río Manzanares”, concedido por el Ayuntamiento de Madrid, Miralles consolida la impresión que nos produjo la lectura de la anterior de que nos encontramos ante un novelista hecho y derecho, seguro de sí mismo y con muchas cosas que contar.

En esta novela, un hombre rememora su juventud y los acontecimientos y lugares que tuvieron mayor relevancia en ella. Esa sencilla trama da pie al autor para levantar una ficción que él mismo ha subtitulado Una educación sentimental en clave de Bach, porque, efectivamente, hay un amor juvenil que las circunstancias generacionales y familiares convierten en desesperado; también hay un crimen (siempre hay un crimen real o imaginado en toda educación sentimental que se precie) y hay un fondo de música que recorre la novela de cabo a rabo, entre otras cosas porque el “maestro” es un profesor de música, personaje extraordinariamente bien caracterizado.

En este libro el autor demuestra que es capaz de mantener en pie una ficción con premisas radicalmente diferentes a las de su primera novela. En efecto, La tierra ligera es una novela situada en El Salvador –país en el que, por su profesión, el autor residió durante muchos años– que recrea épocas pretéritas, mientras que La fuente de Orfeo es una novela contemporánea que transcurre en Madrid, ciudad que Miralles conoce al dedillo y cuyas esquinas, fuentes y plazuelas además de escenario, son también protagonistas de la historia.

Uno de los logros más notables de esta novela consiste en que la trama se engarza con entera naturalidad en el entorno: “Hay muchas maneras de ser y muchas maneras de cruzar la plaza del Marqués de Salamanca una tarde de otoño”, dice por ejemplo para dar entrada a la insuperable descripción de uno de los personajes principales, frase (y hay muchas más así en toda la novela) con la que convierte a la ciudad en un personaje vivo, vibrante e insoslayable.


Santiago Miralles, La fuente de Orfeo. Una educación sentimental en clave de Bach, Algaida, 2000, 173 páginas.

Más libros en: El Semanal de Libertad Digital

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