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Morir de risa

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Joël Egloff nació en 1970 en Créhange (Francia) y en 1991 terminó su carrera de Estudios Cinematográficos. Desde entonces trabajó como guionista y realizador de documentales. En 1999 publicó su primera novela y no es casualidad que en España haya sido publicada por la editorial Lengua de Trapo, especializada precisamente en primeras novelas y, sobre todo, en primeras novelas de jóvenes escritores.

La acción de esta novela se desarrolla en un pueblo francés de toponimia imprecisa, pero claramente situado en la Francia profunda y casi despoblado por el éxodo rural a las grandes ciudades. Edmond Ganglion tiene una empresa funeraria, a la que llama “e hijo” por puro optimismo ya que nunca tuvo descendencia, ni siquiera esperanzas de tenerla. Tampoco tiene mucho movimiento, dada la longevidad de sus habitantes. Cuando parece que la que va a morir es la empresa, se produce un fallecimiento en un pueblo vecino y la novela consiste principalmente en la descripción del accidentado entierro del fiambre, que acaba resucitando, como no podía ser menos (es el momento estelar de la novela) para ser rematado por uno de los enterradores.

Todo ocurre en una atmósfera distorsionada, onírica, que más que a Samuel Beckett, como han dicho algunos críticos en Francia, recuerda a la obra humorística de Roland Topor, el autor de la Cocina caníbal y cofundador, junto a Arrabal, del movimiento Pánico en 1960. El autor también es deudor de toda la filmografía buñuelesca, que sin duda conoce, y me atrevería a decir que berlangesca.

El resultado es divertido y bastante prometedor, aunque la novela, es demasiado corta, tanto que en realidad se queda en el primer y brillante capítulo de la magnífica novela que Egloff no supo o no pudo todavía escribir. Desde el punto de vista de la traducción, encontramos los típicos descuidos -atribuíbles quizás a los planes de estudio que acabaron con las humanidades- de forma que en un momento dado el traductor le hace decir al muerto, en español, que quizás el Styx (que es como se dice Estigia en francés) no es más que un arroyo.

Joel Egloff, Edmond Ganglion e hijo, traducción de José Luis Sánchez Silva, Lengua de Trapo, Madrid, 2001.

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