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Poco cuento

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Julián Ayesta, como Luis Martín Santos (Tiempo de silencio) es conocido por un solo libro: Helena o el mar del verano, lo que en ambos casos debería de bastar para figurar en esa lista –siempre deficiente– de novelas que habrán de “pasar” a la posteridad, y aquí me inclino señaladamente a favor de la novela de Julián Ayesta.

Leer algo tan logrado, tan lleno de vituosismo literario como Helena, hace que las expectativas sobre el resto de la obra del autor se puedan ver fácilmente frustradas, sobre todo cuando este último no se ha dedicado de forma exclusiva a la práctica de la literatura, sin que por ello haya que computarlo simplemente como un “viajante de la literatura”, como hace Francisco Umbral en su libro La noche que llegué al Café Gijón; muchos “profesionales” –me callo cuáles– han derramado litros de tinta y emborronado miles de páginas sin conseguir ni cincuenta que lleguen a la altura de lo escrito durante toda su vida por Ayesta.

Antonio Pau, en su estudio preliminar a la presente edición, se ocupa de explicarnos, con todo pormenor, la trayectoria literaria y política de este hombre que se afilió a la Falange en 1937 porque, según palabras del propio Ayesta: “Entonces lo que estaba de moda era ser de Falange, porque estaban gobernando las izquierdas y porque era como ser europeístas, partidarios de un Estado fuerte y más bien anticlerical”. En 1947 sacó las oposiciones a diplomático y tuvo diferentes destinos durante toda su carrera, algunos de ellos de castigo, porque Ayesta participó con Dionisio Ridruejo y Fernando Baeza en las reuniones del Club Tiempo Nuevo con el grupo formado por estudiantes como Javier Pradera, Ramón Tamames y Enrique Múgica.

Ayesta, además de Helena o el mar del verano escribió cuentos y piezas de teatro que publicó, junto a sus controvertidos artículos políticos, en las revistas de la época. De los 19 cuentos reseñados en la detallada bibliografía que acompaña al estudio preliminar de esta edición, Antonio Pau sólo ha elegido 9, sin que quede claro cuál ha sido el criterio, aunque parece, por el contenido de los mismos, que lo que se pretende demostrar es que toda la obra literaria de Ayesta es un esbozo de su obra maestra, excepto algunos cuentos como el titulado “La noche”, donde Ayesta utiliza un lenguaje correcto sintácticamente pero con palabras carentes de sentido (“¿Por qué descubres tu embeleso si apenas llegas a limar canora?”), cosa que se conoce como “glíglico” y que lo sitúa en una vía de experimentalismo impropio de la época.

En resumen, un libro muy esperado para todos los admiradores de la novela de Ayesta, que aunque satisface la curiosidad por su vida (el estudio prelimar ocupa 129 páginas) no termina de hacer lo propio con la que ha despertado su obra.

Julián Ayesta, Cuentos , Estudio preliminar y edición de Antonio Pau, Pre-Textos, Valencia, 2001, 219 páginas.

Más libros en: El Semanal de Libertad Digital

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