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El voto judío en las presidenciales de EEUU

Solo una vez en la historia han preferido los judíos norteamericanos votar republicano en vez de demócrata.

Julián Schvindlerman
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Barack Obama resultó reelecto con el 50% del voto popular, frente al 48% que cosechó Mitt Romney. Su triunfo fue mucho más claro en el colegio electoral: 303 a 206.

El candidato demócrata obtuvo el apoyo del 93% de los afroamericanos, del 55% de las mujeres, del 60% de los jóvenes y del 71% de los hispanos. El republicano, por su parte, reunió el 60% de los votos de la población blanca, la que refleja la tradición anglosajona protestante de la nación. Obama arrasó en los estados más afectados por el huracán Sandy y ganó en los estados zigzagueantes de Ohio, Colorado, Virginia y Florida.

Un dato curioso: desde Franklin D. Roosevelt en 1940, ningún presidente estadounidense ganaba la reelección con una tasa de desempleo tan alta (7,9%).

En este cuadro, ¿cómo ha sido el voto de la comunidad judía?

Hay seis millones de judíos en los Estados Unidos –sólo en Israel hay más–, lo que les hace ser el 2% de la población. Obviamente, no todos ellos son mayores de 18 años, luego no todos ellos votan. Viven principalmente en los diez estados más importantes en términos demográficos: juntos suman 244 votos en el colegio electoral, y para ser elegido presidente hay que contar con 270.

Tradicionalmente, la participación electoral de los judíos es elevada, sobre todo si se la compara con la de otros grupos. Así, en las elecciones del 2008 votó el 67% de los hispanos, el 78% de los afroamericanos y el 96% de los judíos.

En las elecciones de la semana pasada los judíos se decantaron por Obama por un margen de 69 a 30. Los judíos son fervientemente demócratas. Tal y como ha mostrado el profesor Mitchell Bard, desde 1916 los judíos se decantan por los candidatos demócratas por un margen promedio de 71 a 24. De hecho, una sola vez el voto judío se decantó por un republicano en vez de por un demócrata: sucedió en 1920, y los hebreos votaron en un 43% a Warren Harding y en un 38% a Eugene Debs.

El 69% de voto judío obtenido por Obama en estas elecciones, si bien es rotundo, refleja no obstante un retroceso. Bard hace tres apuntes: 1) ese 69% es inferior al 71% del promedio histórico; 2) ese 69% está ocho puntos por debajo del que cosechó el propio Obama en 2008; 3) ese 69% es el porcentaje más bajo cosechado por un demócrata desde los tiempos de Jimmy Carter. En cuanto a Romney, perdió el voto judío ante Obama, pero superó la media histórica del Partido Republicano.

Los judíos de Estados Unidos son mayoritariamente progresistas, y el conservadurismo del Partido Republicano en temas económicos y sociales –aborto, eutanasia, seguridad médica, inmigración, empleo– les espanta. El GOP suele ser más favorable a Israel que el Partido Demócrata, y el hecho de que aun así sea éste el que disfrute de una lealtad prácticamente incondicional por parte de la comunidad judía sugiere que para ésta, en las contiendas electorales, los asuntos domésticos son más importantes que los de política exterior, incluso los relacionados con Israel.

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