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Julián Schvindlerman

La sobrerreacción palestina al acuerdo Emiratos-Israel

El liderazgo palestino respondió con mucho enojo al sorprendente acuerdo diplomático entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) e Israel. 

Julián Schvindlerman
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El liderazgo palestino respondió con mucho enojo al sorprendente acuerdo diplomático entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) e Israel. 
Mahmud Abás I EFE

El liderazgo palestino respondió con mucho enojo al sorprendente acuerdo diplomático entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) e Israel.

La Autoridad Palestina (AP) emitió un comunicado en el cual lo caracterizó como "una traición a Jerusalem, la mezquita Al Aqsa y la causa palestina". El presidente Mahmud Abás exigió una "retractación inmediata"; el ministro de Relaciones Exteriores, Riad al Maliki, anunció el retiro del embajador palestino de EAU y el primer ministro, Mohamad Shtayeh, informó de que Palestina boicoteará la Expo Dubai 2021. El vocero Nabil Abu Rudeineh aseguró en un texto leído en la televisión: "El liderazgo palestino rechaza las acciones del Gobierno emiratí y las considera una traición". El oficial de alto rango Saeb Erakat dijo: "Nunca esperé que esta daga venenosa viniese de un país árabe". La miembro del Comité Ejecutivo de la OLP Hanan Ashrawi declaró: "Israel fue recompensado por no declarar abiertamente lo que ha estado haciendo a Palestina ilegal y persistentemente desde el comienzo de la ocupación". El secretario general de Fatah, Yibril Rayub, insinuó que los lazos entre Israel y los países del Golfo eran conocidos: "Ahora el pantano se ha secado y todos están desnudos". El gran muftí de la AP, Mahmud Al Habash, escaló la retórica al calificarlo como un acto de "prostitución política" y emitió una fetua que prohíbe a los musulmanes de Emiratos rezar en la mezquita de Al Aqsa. En la Explanada de las Mezquitas de Jerusalem, feligreses palestinos pisaron e incendiaron un póster con el rostro del líder emiratí Mohamed ben Zayed al Nahyán, en tanto que la televisión oficial palestina tachó a EAU de ser "un tumor en el cuerpo árabe". En Gaza, por su puesto, Hamas y la Yihad Islámica dieron eco a estas protestas.

Una vez más, Ramala no está captando correctamente el movimiento de la Historia. En los últimos años hubo un acercamiento real, si bien en gran medida encubierto, entre las naciones árabes y el Estado de Israel, a la luz de una preocupación compartida por el expansionismo político, militar y sectario de Irán en la región, una ponderación objetiva del potencial de intercambio en las áreas del comercio, la tecnología, la medicina y la seguridad, el debilitamiento de las creencias panarabistas de antaño y un hartazgo con la intractabilidad del conflicto palestino. Si en el pasado la causa palestina era usada como excusa para el rechazo político a Israel, hoy es mayormente vista como un obstáculo hacia la reconciliación. Como atinadamente ha observado Haviv Rettig Gur en The Times of Israel, "el mundo árabe ha cambiado, la narrativa palestina no (…) [Los palestinos] no fueron ‘traicionados’ (…) sino simplemente dejados de lado".

La tendencia hacia la normalización de las relaciones diplomáticas entre árabes e israelíes es un hecho. Los distantes, pioneros tratados de paz con Egipto y Jordania han recibido un ímpetu impresionante con el pacto EAU-Israel. Se espera que otros países árabes sigan la estela emiratí. ¿Podrá una AP carente de estadidad obstruir o detener este movimiento? Es muy poco probable. ¿Le convendrá quedar relegada a los márgenes del sistema regional como un paria político quejoso junto a Hamás, Hezbolá, Irán, Turquía y Qatar, los otros opositores al acuerdo diplomático? ¿Qué réditos políticos le dará aferrarse a la protesta eterna? ¿Está apostando por la posibilidad de que una Administración Biden vaya a su rescate? Si así fuera, ¿no correría el riesgo de alienar a las naciones árabes mientras tanto? Alternativamente, ¿no tendría más sentido para Ramala aprovechar la aproximación árabe a Israel para aumentar sus chances en una negociación futura? ¿No resultaría más sabio capitalizar la suspensión de la anexión para retornar a la mesa de negociaciones? La Casa Blanca ha dejado en claro que los parámetros de su propuesta de paz no estaban "escritos en piedra". El presidente Donald Trump y el Secretario de Estado Mike Pompeo han instado a los palestinos a regresar a las tratativas de paz. Ídem el premier israelí, Binyamín Netanyahu:

Este cambio histórico también promoverá la paz con el mundo árabe y, al final, la paz, la paz verdadera, monitoreada, segura, con los palestinos.

El liderazgo palestino se ha ganado la mala fama de nunca perder la oportunidad de perder una oportunidad. Aunque sus primeras reacciones al acuerdo EAU-Israel fueron exageradas y equivocadas, aún está a tiempo de cambiar de rumbo. Esperemos que esta vez pueda romper el hechizo dañino de su intransigencia política legendaria.

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