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Maite Nolla

Antiespañol del mes

La crítica al pacto con CiU debe extenderse a los dirigentes con mando en el PP, porque no creo que la táctica pactista la esté ideando Jimmy Choo, sino un señor con barba que le acompañó de mítines durante el mes de mayo.

Maite Nolla
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La habitualmente aburrida política catalana, de vez en cuando, se anima con alguna cosita. Me alegra que pasadas las elecciones europeas don Aleix Vidal-Quadras se haya recuperado del marianismo y haya dicho del eventual pacto del PP con CIU, lo que piensan la mayoría de votantes, militantes y dirigentes –excepto los que mandan– del PP. Yo no añadiré ni una coma, y es que cuando don Alejo está bien, está muy bien. Ahora sólo queda que pase del tiempo parcial o del fijo discontinuo, al tiempo completo y es que en este fin de semana caluroso previo a la coca de Sant Joan, ustedes se deben preguntar por qué no lo dijo unas semanas antes, en concreto dos. Y ya puestos, la crítica al pacto con CiU debe extenderse a los dirigentes con mando en el PP, porque no creo que la táctica pactista la esté ideando Jimmy Choo, sino un señor con barba que le acompañó de mítines durante el mes de mayo.

La otra salsa la ha puesto don Jordi Pujol, uno de los pocos españoles –español a su pesar, claro– que puede cruzarse la Unión Europea sin intérprete –cosa que admiro y envidio. Para sorpresa de la derecha española, don Jordi se ha quejado amargamente de que los mossos hablen castellano. La queja, viniendo de quien viene, tiene algunas objeciones. La primera es que un hombre como él, un políglota, debe apreciar que los mossos acrediten expresarse, al menos, en dos idiomas, algo que no se estila entre los políticos catalanes. La segunda es que un español del año, como él, debe enorgullecerse de que los policías catalanes cumplan la Constitución Española, con eso de que todos tienen el derecho a usar el castellano y el deber de conocerlo, algo que tampoco se estila entre los políticos catalanes –lo de cumplir la Constitución, me refiero–. La tercera es que, al fin y al cabo, los mossos reflejan lo que es la sociedad catalana. En las últimas elecciones los nacionalistas han tenido en Cataluña menos de setecientos mil votos, algo así como un quince por ciento de los que pueden votar en Cataluña. Eso quiere decir que, al igual que en la sociedad catalana, los que se presentan a las oposiciones de mossos son nacionalistas catalanes –no necesariamente catalanes–, catalanes no nacionalistas, socialistas –en su inmensa mayoría–, ecosocialistas de Comella, independentistas, ciudadanos de Cataluña en general, más de la mitad abstencionistas y algunas, como yo, catalano-parlantes y otros no, o ¿pensaba usted que iba a ser diferente, don Jordi?

Si así piensa el español del año, no quiero ni saber cómo debe hacerlo el antiespañol del mes, o del siglo.


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