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Maite Nolla

Confesiones

Nacionalistas y socialistas han considerado desde siempre que la provincia es un elemento extraño a la organización territorial de Cataluña y quieren acabar con ella. Lo cual no es incompatible con cobrar de ella, como es natural.

Maite Nolla
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Esta semana hemos vivido una reedición del programa Confesiones de Carlos Carnicero. Por un lado, el ex president Maragall ha reconocido que todo lo del Estatuto fue un lío y que no mereció la pena. Por otro, la gira "Mucho más que dos", de Carmen y José Luis. El espectáculo tuvo su punto álgido cuando presentaron juntos el plan para fomentar la subida del precio del alquiler de la señora Trujillo. Sin embargo, la tournee empezó el pasado domingo, día de infausto recuerdo, en la Fiesta de la Rosa que el Partido Socialista organizó en Gavà. Allí el presidente Rodríguez Zapatero, en compañía de Carmen, reconoció que el traspaso del servicio de Cercanías de RENFE a la Generalitat de Cataluña resolverá los problemas que llevamos sufriendo los catalanes ya que la Administración Montilla, por proximidad, va a gestionarlo mucho mejor. Más o menos dijo eso.

Esta afirmación inocente es un buen resumen de la política de Zapatero. En la forma, porque es la constatación de que don José Luis siempre dice lo que cree que su interlocutor quiere oír, aunque sea para engañarle después. En el fondo, porque es la primera vez en la historia que un político en el Gobierno confiesa que un servicio que de él depende estará mejor gestionado por otro. Rodríguez Zapatero asumió que los trenes de cercanías dependientes del Ministerio de Fomento son un desastre y que solo funcionarán cuando no sea él ni nadie de su Gobierno quiénes los gestionen. Y tiene razón, claro.

Eso del criterio de proximidad nos lleva a hacer unas preguntas inocentes. La primera es que si la proximidad significa que lo gestionen las comunidades autónomas, que nos diga por qué las demás no pueden hacer lo que va a hacer Cataluña. Además, ¿qué le hace suponer que el servicio de trenes de cercanías va a funcionar de rechupete si lo dirigen desde la Pata Norte del Palau de la Generalitat? ¡Que son los del Carmelo, oiga! Y ya que estamos, puestos a ser próximos, que lo dirija la Diputación de Barcelona y así se justificará el sueldazo que se lleva al cuerpo Celestino Corbacho, que cobra 144.200 €, que son al cambio veinticuatro millones de las antiguas pesetas, según informa El País.

Uno de los misterios de la humanidad que aún no han sido resueltos es la razón por la que desde siempre los nacionalistas de todo tipo y los socialistas, que en Cataluña vienen a ser lo mismo, han considerado que la provincia es un elemento extraño a la organización territorial de Cataluña y quieren acabar con ella. Lo cual no es incompatible con cobrar de ella, como es natural. Algo así como López Tena con España.

Lo he oído muchas veces y es cierto, el señor Zapatero pasará a la historia como el único político español que ha centrado su mandato en vaciar las funciones de su propio Gobierno, irreversiblemente y para unos pocos.

La última en confesarse ha sido doña Carmen Chacón: ha reconocido que lleva setenta días y setenta noches de duro trabajo, aunque los malvados de El País digan que ha copiado a la pobre Trujillo. Por el bien de todos, Carmen: descansa mujer, descansa.


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