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Maite Nolla

La radio digital y el PFFR

Pero incluso en páramos situados a menos de 20 kilómetros de Lérida, como haya algún pequeño promontorio (pujol, que decimos en catalán) se interrumpe la conexión. Como ven, el que un pujol no deje oír según que radio es algo natural.

Maite Nolla
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Desde hace unos años la llegada de la radio digital se anuncia inminente. En teoría, el sistema permitirá sintonizar cualquier emisora en cualquier lugar de España con la misma frecuencia. Lo que me pregunto es por qué la implantación de la radio digital lleva tanto retraso. Lo digo como usuaria. En el siglo XXI, cuando tú puedes oír la radio por Internet desde cualquier lugar del mundo, en Iberia, que diría Saramago, todavía estamos con el cuento de la AM y la FM. Prueben ustedes sintonizar la radio en el tren o en un autobús, ya verán que dolor de oídos. Incluso en el coche. Donde yo vivo, en Lérida, no intenten sintonizar emisoras a más de 60 kilómetros de la capital, y, por supuesto, si van al Pirineo llévense un zurrón cargado de cd’s para amenizar el viaje. Pero incluso en páramos situados a menos de 20 kilómetros de Lérida, como haya algún pequeño promontorio (pujol, que decimos en catalán) se interrumpe la conexión. Como ven, el que un pujol no deje oír según que radio es algo natural.

No me creo que técnicamente no sea posible que las cadenas empiecen a emitir en digital mañana mismo y, como no me lo creo, barrunto que los motivos son otros.

El primero es evidente: las licencias de radio dependen del cacique de turno autonómico y eso de que de repente la radio sea incontrolable va en contra del Estado de las autonomías. Se acabaría el CAC y se acabaría condicionar el contenido de lo que una empresa libremente quiere emitir y cómo lo quiere emitir, vamos, el libertinaje.

El segundo es que las empresas que parten con ventaja, la perderían. Al grano, que a la Cadena Ser no le serviría de nada tener más postes que los demás.

Todo esto viene al hilo del reportaje que emitió Cuatro el otro día. Era una glosa de la figura de don Jesús de Polanco, recientemente fallecido. Es normal y es comprensible que el documental, trufado con una amena conversación entre Iñaki Gabilondo y Cebrián, fuera un continuo elogio de don Jesús y de su visión empresarial. No es cuestión de entrar a discutir todas y cada una de las cosas que se dijeron en el reportaje, pero me llamó la atención cuando la voz en off se refirió a los grandes logros empresariales de Prisa en el mundo de la comunicación: El País, la Ser, Canal +, Canal Satélite, Digital Plus, Cuatro, Localia y un sinfín de emisoras punteras en nuestro país.

Excepto en lo que respecta al periódico, la característica común de todos los grandes proyectos de Prisa es la falta de libre concurrencia en el ámbito de turno. Es decir, o no compite nadie o el que compite lo hace en desventaja.

Sorprende que un hombre con esa visión empresarial no fuera también pionero en la radio digital. Quizás si el Gobierno de Aznar hubiera cumplido la sentencia del Tribunal Supremo en el caso del antenicidio, y el PFFR se hubiera visto con menos emisoras y sin poder llegar a muchos lugares, a Polanco le hubiera interesado el invento. O no. Con los ricos nunca se sabe.


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