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El buen ejemplo de Estonia

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El otro día tuve la oportunidad de escuchar a Mart Laar, ex primer ministro de Estonia, uno de los diez países que el 1 de mayo entra a formar parte de la Comunidad Europea. Cuando entren los 13 que han aplicado, la Comunidad se habrá ampliado 34% en extensión y la población en 150 millones de personas, con distintas culturas e historia.
 
Se une la "nueva" Europa (oriental) con la "vieja" (occidental), pero no todo ocurre en lecho de rosas. Los de la vieja Europa temen el influjo de inmigrantes y por eso queda postergada por varios años la libre migración. La promesa hecha en Portugal en el año 2000 de que Europa occidental cerraría la brecha económica con EEUU en diez años no sólo no se está logrando, sino que por el contrario esa brecha en ingresos por habitante y en avances de productividad ha aumentado. Ha sido más bien con la “nueva” Europa que la brecha con EEUU se ha reducido.
 
Ciertamente, los países recién salidos del socialismo disminuyen la brecha más rápidamente por el simple hecho de que comienzan desde cero, de la pobreza socialista. Europa Occidental, la "vieja" Europa, según Mart Laar, se encuentra en una honda crisis de liderazgo político y no parece que hará mayor cosa por resolver sus principales problemas. Pareciera que "está sentada detrás de sus barreras esperando que llegue alguien a resolverle sus problemas" o está buscando una "tercera vía".
           
 
El Sr. Laar explica
 
 
  1. Esa actitud es equivocada, que no se necesita nueva ideología, ni una primera ni segunda ni tercera vía. Europa tiene que abandonar su Política Agrícola Común, pues le resta recursos a sectores más importantes y no es moral que subsidie a cada vaca con 2 dólares al día, mientras 20% de la población mundial gana menos. El libre comercio ciertamente es la mejor ayuda para todo el mundo, pero no se puede adoptar si los subsidios lo distorsionan.
  2. Europa Occidental tiene que reformar su extensa legislación social, pues no la puede financiar a pesar de ser tan rica. Deberá liberar su mercado laboral y reducir su abundante reglamentación.
  3. La actividad productiva de la gente se debe fomentar y no castigar. La carga impositiva es demasiado alta y disminuye la productividad europea.
  4. Europa Occidental tiene que invertir más en investigación y desarrollo. La Europa electrónica debe convertirse en realidad.
 
 
Con justificado orgullo, Mart Laar cuenta que Estonia es el primer gobierno electrónico en el mundo, es decir, un gobierno sin papel, un "e-gobierno".
 
Hace diez años Estonia fue el primer país que introdujo el impuesto proporcional al ingreso con una sola tasa. Resultó ser una de las historias de éxito. Estonia seguida por Latvia y Lituania, más tarde por Rusia y Ucrania, con actualmente Eslovaquia avanzando hacia ese objetivo. Laar predice que seguirá Polonia o la República Checa y estima que en cinco años toda Europa Central y del Este avanzará hacia la tasa única proporcional del ingreso sobre la renta. Este desarrollo está dando el buen ejemplo a la Vieja Europa, la cual está perdiendo inversiones y productividad, mientras los países del Este de Europa avanzan.
 
Para salir adelante, los ex países socialistas tuvieron que reducir el tamaño de sus gobiernos, poniendo nerviosa a la Vieja Europa. El canciller alemán Gerhard Schroeder y el primer ministro sueco Goran Persson han dicho que los ricos de los nuevos países del Este no pagan suficiente en impuestos y que deberán subir las tasas. La respuesta es que “no” porque, según Laar, “queremos que nuestra gente use sus talentos y confiamos que nuestro éxito servirá de ejemplo para convertir a toda Europa en la Nueva Europa.
 
© AIPE
 
 
Manuel F. Ayau Cordón, ingeniero y empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin

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