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Los neosocialistas

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Los antiliberales neosocialistas no critican lo que decimos los liberales sino lo que ellos dicen que decimos. Por ejemplo, critican a quienes decimos que una rebaja de impuestos aumentaría el ingreso fiscal. Obviamente nos referimos a rebajarlos de donde están, pues la palabra rebajar implícitamente se refiere al estado en que se encuentra lo que se va a cambiar. Tampoco hemos dicho que toda rebaja de impuestos aumenta el ingreso fiscal, pues obviamente tampoco estamos diciendo que si el impuesto baja a cero el ingreso fiscal sería máximo.
 
Desde tiempo inmemorial se ha reconocido que las tasas impositivas muy altas disminuyen el ingreso fiscal. El sabio árabe Ibn Khaldun de Tunes (1332-1406), asesor de reyes y califas, ya lo advertía. Mucho más recientemente, en la década de los 70, el economista Arthur Laffer se hizo famoso con un diagrama ("la curva de Laffer") para explicar que a medida que va aumentando el impuesto desde cero, también el ingreso fiscal va aumentando, pero cada vez en menor proporción, hasta un punto en que si se sigue aumentando el impuesto el ingreso fiscal comienza a bajar. Llevando el argumento al extremo lógico, si la tasa es cero, el ingreso fiscal será cero y si la tasa es infinita el ingreso fiscal será también cero. Entre esos extremos habrá un punto óptimo con respecto al cual, si el impuesto aumenta o disminuye, el ingreso fiscal baja. Esto explica por qué un mismo ingreso fiscal se puede obtener con dos tasas distintas: con una tasa más baja o con una más alta que la de del punto óptimo.
 
Con respecto a las privatizaciones, los neosocialistas antiliberales lograron mayor éxito desprestigiando las privatizaciones que el que habían tenido administrando las empresas estatales, nacionalizadas en América Latina durante las décadas siguientes a la Segunda Guerra Mundial, con el apoyo de agencias internacionales de asistencia económica. Con sus políticas antiliberales, la izquierda retrasó al continente entero, aumentando la pobreza, pero ahora le echan la culpa a las tímidas medidas correctivas despectivamente llamándoles "neoliberales". Lo triste es que muchos les creen y peor aún es que los políticos y gobiernos latinoamericanos, todavía en su mayoría integrados por antiliberales, no supieron justificar ante el público las privatizaciones, ni hacerlas bien. En América Latina, Guatemala fue una de las pocas naciones que privatizó bien, sin otorgar monopolios legales garantizados por los gobiernos a los nuevos dueños. En casi todos los demás países, los monopolios oficiales se convirtieron en monopolios privados, frecuentemente vendidos a los amigos del presidente.
 
Por ejemplo, en toda América Latina las empresas telefónicas y eléctricas habían sido socializadas (nacionalizadas) y eran un desastre mayor, convertidas en fuentes de corrupción. Tuvieron que venderlas (privatizarlas) cuando sus enormes pérdidas agotaron su capacidad de crédito y se quedaron sin recursos, razón por la cual empeoraron aún más sus servicios. ¿Recuerdan los apagones y tener que esperar años por la instalación de un teléfono? Si usted tiene celular, déle gracias a las privatizaciones.
 
Pero en lugar de convencer al pueblo para que exigieran las privatizaciones y poder así tener teléfonos, los neosocialistas antiliberales ganaron la guerra de la propaganda y convirtieron la privatización en una mala palabra. En muchos países, los compradores de las empresas gubernamentales fracasadas pagaron más por el privilegio de un monopolio que por las empresas en sí.
 
Los antiliberales neosocialistas –motivados más por ideología que por sentido común- aún lamentan que se hayan eliminado los monopolios estatales y en países como Bolivia el gobierno comienza a ponerle la mano nuevamente a sectores privatizados. 
 
© AIPE
 
Manuel F. Ayau Cordón es Ingeniero y empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin.

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