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¿Libre comercio?

Libre quiere decir que, mientras se respeten los iguales derechos de los demás, las personas pueden decidir qué hacer con su persona y sus cosas. Cada cual es juez de lo que le conviene hacer con lo que legítimamente le pertenece.

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Se habla mucho de libre comercio, pero parece que no se entiende bien el significado de la palabra "libre", ni tampoco que las personas comercian no para hacerse daño sino para beneficiarse.

Libre quiere decir que, mientras se respeten los iguales derechos de los demás, las personas pueden decidir qué hacer con su persona y sus cosas. Cada cual es juez de lo que le conviene hacer con lo que legítimamente le pertenece. Por tanto, si su libertad es respetada, no tiene que pedir permiso ni estar sujeto a ningún reglamento o tratado redactado por "técnicos" que no son omniscientes ni infalibles, pero que tienen el poder para disponer de la propiedad de los demás cuando lo consideran "conveniente".

Esa actitud, que suena tan razonable, resulta de la cultura de vivir no bajo un régimen de Derecho sino en uno de autoridad discrecional, de permisos, de mercantilismo (Gobierno metido en el comercio), como si los gobiernos fuesen nuestros sabios padres. Parte del origen del problema es que se ha perdido el significado de la palabra "ley", pues todo lo que dicte cualquier autoridad, incluyendo la legislación reglamentaria, se considera "ley" aunque viole el derecho individual de los ciudadanos. Para que la Ley sirva su función y se considere justa debe circunscribirse a normas generales y abstractas de conducta, sin excepciones ni privilegios, referirse a todos los casos y no específicamente a algún interés o grupo.

Nos hemos acostumbrados a vivir bajo un régimen de órdenes y reglamentos pero no de Derecho, lo cual tiene enormes consecuencias negativas para la sociedad, la economía y el orden público, pues coloca toda actividad bajo la discreción burocrática de "los técnicos" y no de la ley. Este es el camino al perpetuo subdesarrollo, la pobreza, la corrupción y la violencia.

Pareciera que el comercio fuese contrario al sentido común. La discusión sobre el tema es superficial debido a ciertas creencias que no se cuestionan. Para ilustrar este punto, consideremos estas preguntas y sus respuestas:

  1. ¿Por qué los impuestos de importación hacen menos rentable a las exportaciones? Porque disminuye la demanda de divisas para importar y, consecuentemente, baja el precio de las divisas que ganan los exportadores.
  2. ¿Cuál es el objeto de exportar? Se exporta para poder comprar lo que deseamos en el lugar del mundo donde más barato nos los ofrezcan. Exportar es un medio e importar es el fin.
  3. ¿Qué significa desviación antieconómica de recursos? Desviación antieconómica es cuando una ley induce la utilización de recursos para finalidades que la población no le asignaría prioridad sobre otros usos que debido a esa intromisión quedan desatendidos.
  4. ¿Porqué los tratados de libre comercio tienen excepciones? Si los tratados no permitieran excepciones, los grupos de interés privilegiados por ley impedirían su aprobación
  5. ¿Acaso sirven para algo las reservas monetarias? Como las reservas monetarias no se pueden usar para nada, literalmente tampoco sirven para nada.
  6. ¿Por qué la balanza de comercio negativa es una buena señal? La balanza de pagos cuando hay librecambio siempre tiende al equilibrio: lo positivo menos lo negativo es igual a cero. La ecuación es ingresos por exportaciones más ingresos de capital, menos egresos por importaciones más egresos de capital. De manera que si está llegando al país más capital del que sale, la diferencia entre exportaciones e importaciones siempre será "negativa".
© AIPE
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Manuel F. Ayau Cordón es Ingeniero y empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin.

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